El Señor de los Ladrillos

Esta es una parodia de ” El Señor de los Anillos “, fue escrita por un chileno kage risa entre el 97 y el 2002…. no esta completa la wada pero igual se kagan de la risa. Si leyeron el original se kagan mas de la risa, pero si vieron la pelicula al menos les basta pa reirse bastante. Yo soy fanatico de Tolkien y he leido ” El Señor de los anillos ” komo 20 veces asi ke me kage y me rekage de la risa kon tanta webada. Tomense su tiempo si kieren leerlo porke es bastantito… si no les gusta, “jodanse” .

Acerca de La Terrible Historia tras el Señor de Los Ladrillos y Otros Prodigiosos Sucesos y Otros Ni Tanto

Corría el año 1997. No…. mmmhhhh….. en realidad el año no corría, ya que el tiempo no se desplaza en las tres dimensiones habituales como lo hacemos nosotros. Tal vez sería mas correcto decir que el tiempo fluía… lo cual nos pone en un montón de disquisiciones filosóficas acerca de la naturaleza del tiempo que tal vez sería mejor evitar.
Empecemos de nuevo. Era el año 1997…
¿ Sí ? ¿ Está bien así ? ¿ Contentos todos ahora ? Bueno, a lo nuestro.
Era el año 1997, cuando me ocupaba de dirigir el área de Rol de Fidonet en Chile. (Para los que no lo saben, Fidonet (snif!) fue una antecesora de Internet…. (ah, que creían, ¿ que internet salió de la nada ?) que se caracterizaba por lo que hoy parece que se les olvidó a todos de que se trataba Internet, es decir el libre intercambio de información. Jugabamos rol a través del correo electrónico (si, mucho tiempo antes de que aparecieran las cartas de Magic, y Doom era el juego de moda !!!))) ) (creo que puse suficientes paréntesis para cerrar todo, no ?)) (no)
Acababa de terminar de leer “El Señor de los Anillos” de Tolkien, y alguien posteó las historias de Vax-Trek (una parodia de Star Trek en la red, como se podrán imaginar)… así que yo envié un mensaje de vuelta con una parodia a la Introducción del Señor de Los Anillos, y como tuvo una buena acogida, la continué.
Y así seguí por un tiempo….. el cual se interrumpió cuando me puse a trabajar, a continuar la especialización en psiquiatría para ver si encontraba una cura para esas voces que me dicen que vengo de Marte (aunque el papel aluminio en la cabeza algo las atenúa), trabajar, casarme, pagar el auto, la casa y mis tres amantes. ( Diablos ! Debo borrar eso !!)
Por ahora el Señor de Los Ladrillos consta de 56 páginas (a letra chica), lo cual no es mucho considerando la obra completa de Tolkien, pero hay que considerar que yo también trabajo, hombre !!! ;) (y son 12.000 palabras según el Word 97). [aunque he logrado estadísticas mejores sobornando al ayudante del word 2000]. Y estamos en el 2002. Eso no me convierte en el escritor mas productivo del nuevo milenio.
Hasta donde sé, existe sólo un antecedente de una parodia similar, y se llama “Bored of the Rings” (Aburrido de los Anillos) y fue escrita por el Harvard Lampoon ¡ a principios de los 70 ! No he tenido la suerte de leerla, pero hasta donde sé, es buena aunque abunda en referencias yanquies a la época (se burlan de Nixon).
Pero si de parodias se trata, el Maestro es Terry Pratchett. Con su serie de el Mundo Disco me he doblado de la risa…. Sus libros en español son escasos, de manera de que si ves uno, ¡ cómpralo !. De él he copiado muchas cosas (en cuanto estilo, no en cuanto argumento), así que mi Flojo Bolsero se parece mucho mas a su Rincewind que al Bilbo de Tolkien. Bueno, cierto: la imitación es la forma mas perfecta de admiración.
¿ Que va a pasar con el Señor de Los Ladrillos ? Bueno, primero que nada lo mudé a un servidor nuevo. Geocities se puso amarrete con el espacio en la red. Segundo, continuar escribiendo !!! Con la aparición de la película del Señor de los Anillos de Peter Jackson (la considero es-pec-ta-cu-lar, aunque se nota que robó todas sus ideas de MI LIBRO :) ) me han llegado cientos, no, miles, no, millones de e-mails pidiéndome que continúe escribiendo.
Como soy ególatra, narcisista, y muy, pero muy humilde, acepté continuar. Por otro lado, cuando Pablo Aceituno me mandó una continuación del Señor de Los Ladrillos hecha por él mismo, me sentí profundamente herido en mi orgullo, y amenazado en mi originalidad, así que esa es otra razón para continuar. [Ah ! A todo esto se aceptan colaboraciones… si alguien quiere escribir cuentos de la Tierra Entera (donde viven los Rabbits), o quiere hacer un juego de rol (ya alguien se ofreció), o quiere ilustrar las historias, o lo que sea, contáctense conmigo y los agrego a la página]
[Bueno, no era tan terrible la historia tras el Señor de los Ladrillos…. No había asesinatos ni sangre ni nada…. ni siquiera un poco de desnudez. Bueno, si hubo un poco de desnudez, pero prefiero no mostrarla acá]
Y bien, ya que están todos aburridos y a punto de dormir, me daré un golpe con el Ladrillo para desaparecer…..
José Sáez, Enero del 2002


“EL SEÑOR DE LOS LADRILLOS”

Tres Ladrillos para el Rey Elvis en el cielo.
Siete, para los Enanos Malditos en casas de adobe.
Nueve, para los Hombres Mortales que mueren o fallecen en las garras de la muerte mientras perecen condenados a morir.
Uno, para el Señor Oscuro, Sobre el Trono Oscuro, en una Oscura Montaña de una oscura Tierra en una oscura noche bajo un oscuro cielo cargado de oscuras nubes azotadas por oscuros vientos provenientes de oscuros mares (realmente oscuro)
Un Ladrillo para atontarlos a todos. Un Ladrillo para encontrarlos, un Ladrillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas en la oscura tierra del oscuro señor del oscuro trono en la oscura noche de la oscura bla bla bla bla.

Libro Primero

La Comodidad del Ladrillo

Prólogo: De los Rabbits.
Los Rabbits son un pueblo sencillo y muy antiguo, mas numeroso en tiempos remotos que en la actualidad. Amaban la paz, la tranquilidad, el cultivo de la buena tierra, el Reggae y las canciones de Bob Marley. Habitaban en un paraje que ellos denominaban “La Sin marca”, en el pueblito de Lomitón. Los Rabbits son mas bien pacíficos, por no decir flojos, y prefieren el descanso al trabajo, viviendo por lo general de pensiones estatales cobradas a la maleta . La mayoría entrarían dentro del rango de obesidad considerando su baja estatura, y se caracterizan principalmente por tener pies grandes y peludos y cachetes regordetes que harían la delicia de cualquier tía pellizcadora de la familia. Gustaban grandemente del tabaco, pero para ser francos fumaban cualquier cosa combustible que encontrasen a su paso (lo cual llevo a la casi desaparición de los rabbits, pero eso se cuenta en otro libro de dos mil páginas, titulado Historias Inconclusas por Cáncer Pulmonar).
El punto es que uno de estos Rabbits, llamado Bingo Bolsero (por su característica de aparecer subitamente en los cumpleaños, Bingos y matrimonios sin ser invitado) en un libro anterior fue engrupido vilmente por un grupo de Enanos Maricones (Llamados Ori, Noli, Molly, Dolly, Bifur, Natur, Rexona y Tampax) quienes con la falsa promesa de tesoros y otras recompensas inesperadas forzaron al pobre Bingo a viajar con ellos y engrupir a un decrépito dragón que agonizaba en el fondo de una montaña. Evidentemente cuando retornaron a Lomitón, trajeron montones de oro que le rapiñaron al pobre dragón agonizante, y llegaron contando el chamullo de haber matado a una dragón en la flor de su juventud, que aterrorizaba a todo un pueblo de cobardes que no hacían nada por defenderse.
Bien, el punto es que esa historia no tiene absolutamente ninguna importancia, de no ser por el hecho de que se vende bastante en las librerías y por el hecho de que durante esta “aventura”, Bingo Bolsero encontró algo mas importante aún.
La cosa sucedió mas o menos así: Mientras el grupo de Enanos caminaba por Troll-Landia (Un resort de diversiones instalado por un amable grupo de Trolls, en el que habían trolle-buses, troll-gloditas, trolos y otras cosas por el estilo), Bingo se separó del grupo para ir a tomar fotografías. Con la mala suerte habitual que era característica de él, Bingo cayó en un agujero (para ser francos, los rabbits nunca habían podido salir del hoyo en que vivían, literalmente), y se perdió en un complicado sistema de letrinas.
Ahora bien, (ja ja, Toquen siempre usaba esa frase, me gustó eso), ahora bien: en esas letrinas habitaba hace mucho tiempo un perverso ser conocido como Smeagmol (Goñum, para los amigos) quien hacía mucho que se había ocultado de la luz del sol y vivía comiendo Sushi y algunas cosas innombrables que flotaban en el agua.
Esta criatura abominable había comenzado su vida como Sysop de un antiguo BBS, pero el poder que le daba el manejar las bases de mensajes lo fue corrompiendo progresivamente hasta convertirlo en el guiñapo que era entonces.
Pero lo que mas había corrompido a Goñum había sido un Ladrillo que el había obtenido como regalo en un caja de cereales el día de su cumpleaños.
Goñum solía hablar con su Ladrillo, y solía llamarlo “Mi Tesoro” o “Mi precioso” o “Mi Cariñito” o “Mi Corazoncito” o “mi Chanchito” y otros apodos cariñosos que no vienen al cuento. El punto es que Goñum solía aprovechar los poderes que le daba el Ladrillo para atrapar peces (lo usaba como carnada o simplemente los atontaba).
Pero ocurrió que el mismo día que Bingo se perdió en los desagües, Goñum dejó oculto su Ladrillo sobre una roca, y ese fue su peor error.
Porque Bingo lo primero que hizo fue encontrar el Ladrillo y guardarlo en su bolsillo.
-“Si me lo llevo de recuerdo, nadie se dará cuenta”, pensó, en una actitud muy chilena de su parte.
Pero cuando Bingo se disponía a marcharse, hete aquí que se topó frente a frente con Sméagmol, quien le increpó de la siguiente manera:
-¿ Quién eresss tú ? ¿ Qué no sabesss que esta esss propiedad privada ?
-Lo siento- respondió Bingo.- Pero ya me iba.-
-No irasss a ningún lado, mi tesssooro ! Nossotross no dejaremos que el buen Rabbit vaya a ningún lado sin darnoss una buena compensssación económica, ¿ cierto Preciossso ?
-¿ Compensación económica ? ¡ Mi Trasero ! – respondió muy formalmente Bingo.
-Aaahhh, conque el Preciosso no quiere cooperar, eh ?
-Déjame de llamarme preciosso, maldito afeminado ! Mira, está bien. Lleguemos a un acuerdo. Tu me conduces a la salida y yo no presentaré ninguna demanda por el agujero sin señalizar por el cual me caí, OKEY ?
-No, No y No ! – Saltó furioso Sméagmol. – O me compenssssas económicamente o jugamos a las adivinanzas, Preciossso. El que pierde da prenda.
-Eh, no, para, que esos jueguitos raros no me gustan. Mira, hagamos una cosa. Si yo pierdo una adivinanza, te hago un cheque por dos mil dólares. Si tu pierdes, me llevas a la salida y nos olvidamos de los abogados, OKEY ?
-Bien. ¡ Pero yo comienzo !
-Ah, está bien- refunfuño Bingo.
-Perffecto ! A ver…. ¿ Cuál es la raíz cuadrada del número Pi ?
-Ah, es muy sencillo….. uhmmm…. 1.77242771361 -respondió Bingo-. Ahora es mi turno…a ver si te sabes esta:
“Una vieja larga y seca, que le corre la manteca”
Goñum reflexionó largamente ante el problema que le había planteado Bingo. Pero luego de unos segundos, se levantó y con un júbilo salvaje exclamó: ” LA VELA !!! ESO ES !!” (bien, digamos que era un poco maniaco-depresivo el muchacho). Bingo tuvo que asentir a regañadientes. ¡ Esa era nada mas y nada menos, querido lector, la respuesta correcta !.
Goñum se preparó y pensó bien su próxima adivinanza. -A ver, Bingo… dime, que fue exactamente lo que hice hace diez minutossss allí donde essstás parado ?-
Bingo estaba realmente preocupado. Él no tenía forma de saber que era lo que Goñum había estado haciendo en ese lugar hace diez minutos. Ya en el colmo de su exasperación, exclamó involuntariamente ” ¡ Aquí cagué !”
– ¡ Argh ! ¿ Cómo supisssste ? – preguntó Goñum. Porque, si, así era, ¡ la suerte había salvado a Bingo ! ¡ “Eso” era lo que Goñum había estado haciendo hace diez minutos ! Bingo comenzó a revisarse concienzudamente la planta de los pies. Estaba seguro de haber pisado algo blando y tibio un rato atrás.
…Para resumir un poco, la cosa fue que el par de astutos estuvieron haciendose preguntas durante seis horas y media, y las adivinanzas variaron desde las clásicas tales como “pelo arrriba, pelo abajo y en el medio un tajo” a algunos acertijos ya casi de orden metafísico como “Quién soy ? De donde vengo ? Cual es mi fin en esta vida ?” y otros por el estilo.
Finalmente, Bingo sin querer metió la mano en el bolsillo donde tenía el Ladrillo, y, también sin querer preguntó en voz alta: “¿ Qué tengo en el bolsillo ?” (Bien, digamos que hay que ser bastante estúpido para olvidar que uno anda trayendo un ladrillo en los bolsillos, pero sí, Bingo en ciertos momentos lograba alcanzar cotas de estupidez increíbles para alguien de tan baja estatura).
Goñum, exasperado, contestaba al azar: “una cuerda ! una galleta ! un M & M ! un piano ! Un elefante ! Una ballena asesina ! Un Chip Pentium !”, etcétera, hasta que en cierto momento el Ladrillo se deslizó en la mano de Bingo. Bingo aprovechó la oportunidad y le dió en plena cabeza a Goñum con el Ladrillo.
Mientras Goñum quedaba inconsciente, Bingo se escurrió hacia la salida….
y que ocurrió con el Ladrillo ???

Capítulo I
Una Reunión Muy Inesperada.

Cuando el Señor Bingo Bolsero de Bolsón Cerrado anunció que muy pronto celebraría su cumpleaños centesimodecimoprimero con una fiesta de especial magnificencia, hubo muchos comentarios y excitación en Lomitón. Mas que nada porque los Rabbits, al igual que el señor Bolsero, no perdían la oportunidad de comer gratis, y si era posible, llenarse las panzas con comida ajena.
Muchas habladurías habían corrido en torno a Bingo desde que había vuelto de su viaje con los Enanos. Muchos decían que había traído grandes cantidades de oro de un país lejano (lo que era cierto), otros tantos decían que se había cambiado a la religión musulmana, otros decían que se había teñido el pelo y muchos otros rumoraban una lipoaspiración.
En buenas cuentas todos esperaban que a los ciento once años de edad, Bingo comenzara a chochear un poco y metiera la pata en su discurso de cumpleaños, por lo que prestaban mucha atención a lo que Bingo iba a decirles.
Pero la situación era especial. Incluso Gandulfo había preparado maravillosos fuegos de artificio, los cuales habían sido preparados para estallar en los cielos en una asombrosa lluvia de colores y formas. Lo cual no ocurrió, ya que uno de los rabbits arrojó los restos de un cigarro que había estado fumando, sobre los explosivos, dinamitando buena parte de la mansión de Bingo y haciendo volar por los aires el 58% de Bolsón Cerrado, junto con 62 rabbits desprevenidos quienes estallaron en los cielos en una asombrosa lluvia de colores y formas.
Pero a pesar de este incidente, la reunión continuó desarrollándose sin problemas. Los Rabbits reían, cantaban, jalaban e iban a esconderse tras los arbustos. Bingo se incorporó.
– Mi querido pueblo… – comenzó. – Mis queridos Bolsero y Boffin. Y mis mas queridos Tuk y Bolder, Y Brandigamo y Soto. Mis queridos Perez, Gonzalez, Ramírez… Estimado Capitán del cuerpo de Bomberos… Autoridades Políticas, Eclesiásticas, Civiles y Militares…- [Léase con tono autoritario]
Bingo continuó: Bien.. los he reunido hoy porque… Hoy cumplo CIENTO ONCE AÑOS !!
– ¿ Y ? – Respondieron todos al unísono.
– Bueno, pensé que era algo importante….
– ¿ Y para eso nos llamaste ? ¿ Sólo ciento once años ?
– ¡ Es una buena cantidad ! – afirmó picado Bingo. La gente comenzaba a marcharse decepcionada.
– Pero además – prosiguió – los convoqué porque también hoy es el cumpleaños de mi sobrino y heredero Flojo Bolsón. Hoy entra en la mayoría de edad y en posesión de la herencia.
Los Rabbits elevaron rápidamente sus orejas levemente puntiagudas ante la sola mención de la palabra “herencia”.
– Juntos sumamos ciento cuarenta y cuatro años. El número de invitados fue elegido para corresponder a este notable número, ¡ Una media manga de huevones ! – si se me permite la expresión.
– Y el otro motivo es para decirles que ciento once años es muy poco tiempo para pasarlo entre rabbits tan maravillosos como ustedes. – Sonrío irónicamente-. Todos muy amables, simpáticos y cariñosos. Serían perfectos si no fueran tan hipócritas, ladrones, bolseros, estafadores, usureros y… [ El resto del discurso de Bingo es irreproducible, por lo que no se puede reproducir. En realidad si se puede reproducir, pero muchos de los insultos eran de tal gracia y agudeza que no tendrían sentido. Hubo numerosas alusiones a las madres de muchos rabbits (señoras bastante venerables por lo demás), alusiones a las hermanas y también otras ingeniosas y agudas acusaciones con las que ponía en duda la paternidad de muchos niños Rabbits. ]
Finalmente cuando la multitud se levantaba enfurecida y muchas de las sillas volaban en dirección a Bingo, este exclamó “… y esto es el fin. Me voy. Los dejo ahora. Adios, hijos de puta !” y dejó que el Ladrillo se deslizara en su mano, dispuesto a arrojarlo contra el primer rabbit que se acercara demasiado. Y cuando hizo esto, un relámpago iluminó las mesas. Hubo una detonación y todo se llenó de humo y efectos especiales baratos.
Cuando el humo se disipó, los rabbits pudieron observar un gran agujero en el sitio donde había estado Bingo, y los restos desperdigados de 28 rabbits que habían estado demasiado cerca del sitio de la explosión.

Aprovechando la confusión, Bilbo retornó al interior de la casa y comenzó a preparar las maletas. En eso estaba cuando Gandulfo, el Mago, entró.
– ¡ Gandulfo ! Pensé que ya no vendrías.
– ¡ Bah ! ¡ Milagro que estés vivo !
– ¿ Esa explosión la hicistes tu, Gandulfo ? Arruinaste mi huída…
– Si, pero te salvé el pellejo de todas formas – respondió Gandulfo mientras escondía la espoleta de una granada de mano que parecía haber sido empleada recientemente.
– Bien, me voy. Cuida a Flojo de mi parte. Es un buen muchacho, aun cuando no salga de la cama muy a menudo.
– ¿ No olvidas algo, Bingo ? -inquirió Gandulfo, señalando a la bolsa de cuero rectangular y pesada que Bingo llevaba al cuello y en la cual solía guardar el Ladrillo.
– Ah, por cierto… No pienso dejar el Ladrillo… lo llevaré conmigo.
– ¡ Pero Bingo ! Es una carga muy pesada si piensas ir hasta Rivenhell.. Tu cuello no lo soportará !
– Uh, tal vez. Bueno, quizás el hábito de llevar el ladrillo al cuello explique porque me he ido encorvando tanto con los años… Y me da esa extraña sensación de ser un trocito de mantequilla de maní esparcido sobre demasiada brócoli… o de ser un pedazo de puré esparcido sobre demasiada longaniza…
– Oh, yo también me he sentido así * a veces *. Entrega el Ladrillo, Bingo.
– Atrévete a quitármelo – argumentó Bingo mientras lo sopesaba cuidadosamente con la mano derecha.
– Entrega el Ladrillo, Bingo – repitió Gandulfo mientras extraía un Colt del .42 de entre sus ropas.
Bingo dudo un momento.
– Arroja ese ladrillo de una vez y coloca las manos contra la pared !!! – ¡ Como quieras ! – exclamó Bingo mientras arrojaba el Ladrillo hacia la cara de Gandulfo.
Gandulfo intentó esquivar el Ladrillo.
No lo consiguió.
Gandulfo descargó su .42 sobre Bingo.
Bingo intentó esquivar las balas.
No lo consiguió.
– ¿ que fue ese ruido ? – ¿ y porqué te sangra la nariz, Gandulfo ? – preguntó Flojo Bolsón quien se había despertado con todo el barullo, y aún arrastraba tras de sí varias frazadas.
– Oh, no fue nada, mi querido Rabbit, ve a descansar tranquilo – argumentó Gandulfo, mientras disimuladamente ocultaba el cadáver de Bingo empujándolo con el pie bajo la cama.
– Fue … ehm, Bingo… quien partió hacia Rivenhell. Te… uhm… te dejó muchos saludos..uhmm… y…. uh… y esto ! – afirmó Gandulfo mientras le mostraba a Flojo un cuadrado, pesado y rojo Ladrillo, el cual tenía, curiosamente, la cara de Gandulfo impresa en uno de sus costados.

Capítulo II
Sombras del pesado
Después de la extraña desaparición de Bingo Bolsero, y de la extraña forma en que la herencia llegó a manos de Flojo, su sobrino, el pelambre cundió en la pequeña aldea de Lomitón. Muchos aseguraban que Bingo finalmente se había vuelto loco de remate, y que se había marchado hacia tierras desconocidas. Allí, sin duda, habría caído a un estanque o a un río, encontrando un fin trágico, aunque nada prematuro.
Otros tantos decían que, aburrido de su fama y su fortuna, se había hecho la cirugía plástica, había depositado su dinero en Suiza, y se había ido a vivir a las Bahamas. Por cierto, se nombraba la cocaína como la fuente de sus ingresos.
Otros, en cambio, elucubraban teorías mas alucinantes, y hablaban de una posible abducción por extraterrestres provenientes del Area 51, quienes enfurecidos por haber sido dejados totalmente fuera de la historia, deseaban poner sus manos sobre tan obtuso protagonista.
Lo cierto era, que Bingo actualmente reposaba sus cansados huesos en el interior de un agujero que Gandulfo había cavado amablemente para él. Por cierto, no me refiero a un cómodo agujero Rabbitt, sinó a un agujero a dos metros bajo tierra y sin ventilación.
Entretanto, Flojo, su sobrino, se había dedicado alegremente a despilfarrar todos los ahorros de Bingo. Vivia solo, tal como Bingo, pero muy frecuentemente era visitado por jovenes Rabbits quienes “le hacían compañía”. No pienso ni nombrar las habladurías que esto originó (pero de buena fuente me he enterado de que un tal Sam, reconocido travesti -apodado Samantha- rondaba a Flojo con el propósito de… ah, bueno, nos estamos saliendo del tema).
El punto es que Flojo pasó varios años sin hacer nada útil para la sociedad hasta que cumplió cincuenta años. (El plan original era llegar a los 65 y jubilarse). Recién entonces se dió cuenta de que este modo de vida le echaba a perder rápidamente las coronarias, y sintió deseos de viajar.
Sin embargo, rumores de cosas extrañas llegaban a la Sin Marca, y como Gandulfo había desaparecido desde hace varios años para ocultarse de la policía, no había noticias del mundo exterior. Los Elvis, a quien rara vez se veía en la comarca, cruzaban los bosques hacia el Oeste, al atardecer, pasaban y no volvían; meneaban tristemente las caderas y se iban tarareando antiguas melodías de Rock and Roll.
Otras noticias llegaban por el correo electrónico, y comentaban extraños hechos: el poder parecía estar resurgiendo nuevamente en Gordor, y se decía que la torre de la CTC había sido reedificada. Los Trolls recorrían nuevamente los bosques; los orcos se reproducían en las montañas; los abogados salían de sus bufetes; y otras criaturas abominables reaparecían a la luz del día.
Estos rumores llegaban a los rabbits de diversas maneras, y se comentaban en los bares y prostíbulos de Lomitón (bueno, que esperaban, ¿ que no hubiera ? con la cantidad de soldados que aparecen en el Libro y ninguna mujer, como creen que se las arreglaban ?). Precisamente, en uno de estos tugurios, llamado “El Dragón Heroinómano”, Samantha -err, perdón, Sam- y Tex Arenas, el hijo del molinero, comentaban la situación.
-Sheeee veen goshas exdrañas eshtos días, eeh ? -dijo Sam.
– Shiii…. Ashi dishen… pero son sholo habladurías – moduló Tex.
-Pero que mmme dicesh de los draggones – eructó – loshh dragones shi exishtennnn…. el odro -hic- el odro dia vi uno…. de color rosa… biennn bonito… y venía con hartossh enanosss verdessh…
– Losh enanosh si edxisten – acotó Tex en un espasmo de sobriedad.
– Bueno, si… pero y gue me dices del árbolll que vieron caminando ? Esho si que es rarooo….
– Esho lo vió mi prrrimoo Hal… es programador… no puedesh confiar en lo que te diga un programador….
Sam asintió con la cabeza. En realidad asintió con todo el cuerpo, de ebrio que estaba.

Ah, pero yo sii que ví un ffenómeno exshtraordinario… – anunció Sam.
-Shii ??? inquirió Tex.
-El odro día, cuanddo vedía de vuedlta del Bar a mi casha, digo casa, deciddí atraveshar la plaza a oshcuras… No debí haber hescho esso… porque de pronto… de entre las shombras apareció un extraño sser… no había vishto uno en treitna años y eshpero no verlo otdra vez…
-Que era ? – interrumpieron varios parroquianos, quienes habían seguido atentamente la conversación. (Bueno ¿ no tendrán nada mejor que hacer ?)
-Era largo y delgado – prosiguió Sam, abriendo los ojos – … tedía largosh cabellos enmarañados que llegaban hashta shu cintura… Lash largash piernasss terminaban en ampliosh piess… De shu cuello colgaban numerosshos símbolos heréticos… El rostro lleno de pelos hirsutos desperdigados…
Los parroquianos prestaban atención al cada vez mas espelunante relato. Algunos incluso tomaban notas.
– …. y lo peor de todo era el olorrr….. una exstdraña mezcla entre falta de aseo y pashto quemado…
-no me digas que viste un… – inquirió horrorizado Tex, quien había perdido su borrachera al darse cuenta de lo que Sam estaba insinuando.
-Si… eso fue lo que ví – anunció Sam mientras erizaba sus largas pestañas (postizas)
-… y el horror aún me invade cuando recuerdo esa fatídica noche. Azorado, encendí un fósforo y vi el rostro de…

…….. UN HIPPIE !!!!!!
– Horror ! Abominación ! Bestia Inmunda ! – exclamaron al unísono los parroquianos. El revuelo era tal que dejaron de prestar atención al strip tease que realizaba una joven rabbit. (Bueno, quien prestaría atención a una mujer desnuda que mide menos de un metro.)
– …. Y eso no fue nada – prosiguió Sam ante el horror de sus espectadores. – Mas aún, el Hippie me habló…
– Por Ilúvatar !
– Repámpanos !
– Recórcholis !
– Por los cuernos de Júpiter !
– Rechucha !
-…. y me dijo:
“Paz y amor hermanito – Tenís un cigarrito que me convidís ?”
El espanto de los rabbits llegaba a su clímax. Muchos abandonaban el recinto, deseosos de ir a proteger a sus esposas e hijas. (sobretodo, hijas). Otros lloraban ante la posibilidad de tener que soportar una nueva invasión de Hippies en Lomitón. Sería nuevamente el Woodstock, el Apocalipsis, el Armagedon. Todo en uno y sin posibilidad de retorno.
Sam se acomodó en su asiento, mientras Tex continuaba mirándolo. La gente huía de “El Dragón Heroinomaníaco” atropellándose.
– por cierto – prosiguió Sam – prodigios y portentos como este son malos presagios. Anuncian malas cosechas.
– O la aparición de un mal novelista – acotó Tex, un poco mas tranquilo, pero no lo suficiente como para dormir bien esa noche. O la siguiente.

Gandulfo regresó por esos días a Lomitón. Claro está , se había dejado crecer la barba y se había teñido el pelo para que no lo identificaran tan fácilmente, pero basicamente era el mismo patudo de siempre. Hasta que un día fue a Barril Cerrado, a hablar con Flojo.

– Gandulfo ! Regresaste ! – exclamó Flojo con alegría, al contemplar nuevamente a quien lo había convertido tempranamente en heredero.
– Así es, Flojo, pero esta vez traigo malas noticias. Es respecto a tu Ladrillo.
Flojo agachó la cabeza y miró hacia la bolsa de cuero en la cual guardaba su Ladrillo. Durante un segundo pensó que era estúpido andar con un Ladrillo colgando al cuello siempre, pero desechó esa idea rápidamente al retornar a su imbecilidad habitual.
-¿ Mi Ladrillo ? ¿ Que tiene de malo mi Ladrillo ? ¿ Tiene asbesto ? ¿ produce cáncer ? ¿artrosis cervical ? ¿ pertenece al gobierno ? ¿ viene de Chernobyl ?
– No, no, no, mi querido rabbit. Nada de eso. – Gandulfo encendió su pipa con su encendedor de patito, aspiró un poco de Cannabis y prosiguió.
– El Ladrillo es peligroso en muchos sentidos. Es mucho mas peligroso de lo que me atreví a pensar en un comienzo, tan poderoso, que puede llegar a noquear a cualquier mortal que intentáse partirlo con la cabeza. El Ladrillo lo partiría a él.
Gandulfo asumió una actitud de -esto-va-para-largo- y se sentó en el borde de la mesa. Se paró rápidamente cuando la mesa se levanto y estuvo a punto de darse vuelta. Se hizo rápidamente el leso y prosiguió:
– Bien, la historia es así: “En tiempos remotos, fueron fabricados en Polpaico, muchos Ladrillos para los Elvis. Ladrillos de construcción como vosotros los llamais. La mayoría eran sólo greda cocida, fabricados por los alfareros de los Elvis. Ocasionalmente se empleaban en las batallas, ya que un ladrillo bien puesto podía parar al mas rudo.
Bueno, el caso es que también se construyeron otros ladrillos, Los Grandes Ladrillos, Los Ladrillos de Poder.”
Flojo miraba a Gandulfo. No podía concebir un término tan ridículo como “Ladrillo de Poder”.
“Un mortal que reciba un golpe de uno de los Grandes Ladrillos, no cae atontado, pero tampoco queda muy astuto. El término mas exacto es que queda huevón. De por vida. Y si lo emplea menudo, ya sea para agarrarse a cabezasos, o para agarrar a ladrillazos a los demás, se va volviendo progresivamente mas huevón, hasta convertirse en un saco escrotal gigante….”
-Que aterrador ! – dijo Flojo.
Gandulfo prosiguió:” … y finalmente terminan cayendo bajo el Poder Oscuro que rige a los Ladrillos. Muchos ya han caído y se han convertido en sacos escrotales gigantes bajo las órdenes del Señor Oscuro… tal como los Espectros del Ladrillo, los Narizgul, y muchos miembros del Poder Judicial y Legislativo.”
-Pero Gandulfo, entonces, ¿ cómo es que Bingo no sufrió ningún efecto?
Gandulfo miró a Flojo, enarcando una ceja.
Flojo comprendió que Bingo SI había sufrido efectos. Y se preguntó seriamente si era tan normal como el pensaba el que deseara a cada momento el darse de ladrillazos en la frente. Después recordo que Bingo incluso había pensado seriamente en moler parte del Ladrillo e inyectárselo, pero no había encontrado ningún medio en que disolverlo. Y en cierto momento, había planificado un método para colocar el Ladrillo sobre una puerta, entrar de golpe y que le cayése en la cabeza, pero nunca se había dado el valor suficiente para hacerlo.

Flojo miró el Ladrillo atentamente… juraría haber visto unas extrañas marcas, pero eso venía mas adelante en la historia.
Flojo estaba azorado ante las revelaciones de Gandulfo. En parte porque jamás habría supuesto que un Ladrillo pudiese contener tanto poder, en parte porque nunca había mirado Gandulfo como algo mas que un viejo loco, y tal vez, algo patudo.
Gandulfo prosiguió su perorata:
“El Ladrillo pertenece al Señor Oscuro, hará todo lo que sea para recuperarlo”.
Flojo lo interrumpió: “¡ o sea que pertenece a un negro!”
– No -replicó Gandulfo- pertenece al SEÑOR OS-CU-RO…
– si es oscuro, entonces, ¿ es negro?
– ¡ No! No es negro! Sólo es oscuro !
– ¿ Pero como puede ser Oscuro y no Negro ?
-¡ ¡ Porque es el Señor Oscuro ! ! ¡ No es el “Señor Negro” !
– si es oscuro….. ¿ No es negro ?
– ARGH !!! – exclamó Gandulfo mientras se arrojaba con las manos extendidas dispuesto a estrangular a Flojo.
– Aj ! Tranquilo Gand-ulf – oooo !! cof !! – alcanzó a exclamar Flojo en un acceso de tos – No me estrangules !!
-¿ porqué no debería hacerlo ?
– Porque necesitas un protagonista…. Alguien lo suficientemente estúpido para llevar el Ladrillo a Gordor y destruirlo en la Montaña del Destiño….
Gandulfo se detuvo y miró a Flojo con atención.
– ¿ Cómo supiste eso ?
– Bueno, está todo escrito acá … – replicó Flojo levantando un montón de papeles.
– ¿ Qué es eso ?
– Es el guión de “El Señor de Los Ladrillos”… Lo había leído hace unos días, y comenzó a sonarme conocido eso del “Señor Negro”…
– OSCURO !!! SEÑOR OSCURO !!!
– Bueno, oscuro, como sea, la cosa es que está todo escrito… Por ejemplo, ahora mismo dice “Flojo estaba azorado ante las revelaciones de Gandulfo. En parte porque‚ jamás habría supuesto que un Ladrillo pudiese contener tanto poder, en parte porque…”
– Pasa eso para acá ! Déjame ver eso !! -exclamó Gandulfo arrebatándole el guión a Flojo.
– “… en parte porque nunca había mirado a Gandulfo como algo mas que un viejo loco, y tal vez, algo patudo..QUEEEE ????”
Gandulfo se arrojó de nuevo sobre Flojo, dispuesto a estrangularlo.
-Arjh ! Tranqdwilo, Gandulfffo ! Esss sólo un guión !!! No signiffffica que sea todo al ppie de la letra !! – escupió Flojo.
Gandulfo liberó a Flojo, algo mas tranquilo, pero aún manteniendo las manos crispadas.
-Bien. – inspiró hondo luego continuó – Bien. Supongamos por un minuto que lo que dice acá en el guión es cierto, bien podemos saltarnos hasta mas adelante en la historia.
-Por cierto.
-………….mmmm… ver…. Supuestamente aquí arrojo el Ladrillo al fuego… se ven unas marcas ígneas sobre su pulida superficie.
-Recórcholis, Gandulfo ! Es cierto…
-Esta es la marca del Señor Neg… digo Oscuro… mira que letras mas raras… – comentó Gandulfo, mientras unas letras al parecer hechas con un puntero láser de a luca se le reflejaban en la cara.
-Gandulfo…
-Silencio, Flojo, estoy tratando de descifrar estas runas…
-Gandulfo…
-Posiblemente sean runas élvicas….
-Gandulfo…
-Incluso puede que hayan sido escritas por los Porkos….
-GANDULFO !
-Ah ?
-Lo estás leyendo al revés !!
-Oh, cierto, vaya, que singular. Mmmmm, ver…. “MA… MAD….MADEIN…. …. MADE IN TAIWAN ???”
-Sabía que no podía ser original…
-No, no, no ! Está bien… El Ladrillo Unico fue hecho por los Elvis de Taiwán…
-Oh… podemos adelantar un poco mas el guión ?

Gandulfo aceptó a regañadientes.
” entonces, los cuatro pequeños Rabbits se dirigieron alegremente rumbo a la mas absoluta destrucción. Ellos eran Flojo Bolsón, a quien ya conocemos; su amiga-erh, amigo Sam Gamberro; Meridianoc Christmas, conocido por todos como Merry Christmas; finalmente, el pequeñin de Perejil Tuk, conocido también como Pippin, debido a su mala costumbre de orinarse mientras dormía, razón por la cual los Rabbits siempre preferían dormir en lo posible, en otra habitación.”
“El punto es que Gandulfo había quedado en encontrarse con ellos en el pueblo cercano de Brea, en la posada del Burro Pisador (bastante peligrosa, por cierto, con ese nombre, nadie estaba seguro), mientras él partía al registro civil a realizar algunos trámites.”
– Deberemos caminar mucho mas ? – inquirió Pippin.
– Ehr, bueno, francamente no tengo idea – repuso Flojo – En verdad no tengo idea de donde estamos… Pero no debe faltar mucho para llegar a Gordor… dejame ver el mapa… uhm… parece que nos pasamos… debíamos haber doblado a la derecha en el último servicentro…
– Hey, ¿ dónde está Pippin ?
– La última vez que lo ví, tenía la cabeza metida dentro de un litre…
Los rabbits se miraron entre sí.
-PIPPIN !!!! – gritaron mientras corrían al litre.
-Oh, diablos, como hizo para llegar ahí adentro ???
Pippin se encontraba embutido desde la cintura hacia arriba en un viejo litre.
-¿ Bien, que se supone que haremos ?
-Podríamos dejarlo allí…. el no es importante para la historia…
-¡ No seas idiota ! Nos demandarían por poco ecológicos…
-¡ Ya sé ! ¡ prendámosle fuego ! … ¡ Nunca dejo mi lanzallamas en casa!
-MMFGFGGGGGGG !!!!! – exclamó Pippin.
-¿ Qué dijo, Harry, eh, que dijo ? – preguntó Sam.
– Dijo que el Viejo Hombre Litre no tolerará Flames… si no, partiría a Pippin en dos…
– Córcholis… ahora … ¿ Quién podrá defendernos ?…
Pero repentinamente, sobre el camino de grava, unos pasos resonaron. Un alegre personaje se acercaba, silbando “El Puente Sobre el Rio Kwai”. Calzaba unos gruesos bototos, y vestía unos shorts grises de corte militar. Un pañuelo amarillo con rayas azules colgaba al cuello, varias insignias bordadas destacaban sobre la camisa bien planchada. En la mano izquierda empuñaba un exótico cetro forrado con la piel de múltiples animales.
“Holi-Holas vecinolas !” – exclamó ante los asombrados Rabbits.
“Soy Tom Boy-Scout…. ¿ En que puedo ayudarlos ?”

Fue así, como los rabbits conocieron al señor Tom Boy Scout. Mientras el pobre de Merry se las arreglaba para respirar, el resto de la partida se dedicó a conversar alegremente con él.
– Así es… aquí vivo junto a Pepita de Oro, y disfruto del aire libre y la naturaleza- continuó Tom.- No pago impuestos, no hay tacos,y en los ríos hay agua limpia, siempre que nadie orine río arriba.
– Ehr… lamento interrumpirte, pero…. -señaló Flojo, recordando súbitamente lo de Merry.
– Nuestro amigo sigue atrapado en el Litre- completó Sam.
– ¡ Ah ! ¡ Oli-Dol-Merry-Dol ! ¡¡ Holi-wolly-molly-dolly-rol !! ¡¡ Lo había olvidado !! ¡¡¡ Wipi-Tiki-Riki-Rol !!! – sentenció Tom.
– ¿ Que significa eso ?
– Es una canción, amiguito… las canciones alegran el espíritu y elevan el ánimo… y en una situación como esta, una canción no vendría mal. “¡ Saltad, amiguitos, a lo largo del Tornalitre ! Tom se adelanta a encender las velas; el sol se oculta, pronto marchareis a ciegas; ¡ hola ahora, alegre dol…”
– No le veo la rima – acotó Flojo.
– Oh. Bueno… supuestamente son estrofas de dodecasílabos, pero se pierde mucho en la traducción – respondió Tom.
Mientras tanto, al interior del Litre, el rostro de Merry adquiría un agradable color púrpura, que combinaba muy bien con su traje verde. Las múltiples ronchas en su cuerpo le daban el toque tropical al conjunto.
– aireeeee !!!! aireeee !!! agh…. sa…. quen…. meeee….
– Wipiti-chiki-lifestyles roughrider …
– Tom…. nuestro amigo está convulsionando… ¿ es eso normal ?
– Oh, si, absolutamente normal si aguantas el aire durante mas de cuatro minutos… posiblemente ya tiene daño cerebral…
– ¡ Pero ayúdanos a sacarlo de allí !
– No te preocupes, pequeño amiguito, muy pronto llegará el otoño, y el viejo hombre-litre dejará caer sus hojas… entonces será mas fácil sacar el cuerpo….
– ¿¿¿¿ QUEEEE ????
– No te asustes, amiguillo… es sólo una broma – respondió Tom – las bromas alegran el espíritu y elevan el ánimo, y en una situación como esta, una broma no vendría mal. Por ejemplo: “entran un rabino, un cura y un pastor protestante a un bar…”
-TOM, MALDITO IMBÉCIL !!!! AYÚDANOS A SACAR A MERRY !!!! – respondieron los tres al unísono, al parecer, no muy ansiosos de saber el final del chiste. El cual es bastante bueno, sobre todo al final, cuando el rabino comenta “entonces arrojo todo el dinero al cielo, y lo que cae, es mío, y que el Señor tome lo que…”, ehr, creo que me estoy saliendo del tema.
– Oh, bueno, está bien, dijo Tom, y se alejó en dirección al Litre.
Tras unos cuantos minutos, Tom volvió a donde se encontraban los rabbits.
-Dice que no quiere soltarlo.
-Eso ya lo sabemos !!
-Pues haberlo dicho…. ahora me veré obligado a negociar…
Y partió de nuevo hacia el Litre.
Tras un cuarto de hora de conferencia con el Litre, éste dejo ir a Merry, no sin antes haberle hecho prometer que votaría por él en las próximas elecciones de Vegetales Designados. Las elecciones de vegetales designados ocurrían sólo cuando un cierto número de pepinos y rábanos habían llegado a un acuerdo acerca del candidato único para la Gran Ensalada, suceso que ocurría cada cuatro a seis años aproximadamente. Entonces los candidatos electos eran propuestos ante todos los vegetales inscritos en el registro agrícola, y estos votaban por el que les ofreciése mas dinero. Básicamente el sistema funcionaba, salvo cuando en eventuales escaramuzas los pepinos se enfrentaban a los rábanos arrojandoles cebollas lacrimógenas. Ocasionalmente estos últimos (los rábanos) pintaban consignas tales como “muera pepinochet” o “la coliflor al poder” con el consiguiente disgusto de los primeros (los pepinos). En todo caso no tiene la mas mínima relación con nuestra historia.
– Estuvo cerca -exclamo Merry en un quejido.
– Ah, no os preocupeis, amiguito… idos a mi casa y descansareis.
– bah… y a este que le dió que está hablando tan coloquial ?
Después de caminar unos setenta kilómetros (Tom vivía lejos) llegaron a una bella cabaña situada en medio del bosque. Se le podría llamar un “ressort” si uno fuera lo suficientemente cuico. Antes de que golpearan a la puerta, del interior salió una hermosa joven rubia.
-Tooom, volviste, quericoquebuenaonda – dijo, sin respirar en ningún momento.
– Amigos rabbits, ella es Pepita de Oro, la hija del río.
– Te refieres a que al corriente de agua que llamamos Tornalitre tiene una hija ???
– No… no… es hija de los Río – Izugirrieta – Goyenechea… una familia que tiene un fundo a la vuelta.
– ¿ Y el nombre, Pepita de Oro ? – inquirió Flojo.
– Ese es mi nombre astral – respondió Pepita de Oro – lo que pasa es que antes yo no sabía que había vivido antes… hasta que conocí a un Mago, Gandulfo, quien me dijo que yo había tenido otras reencarnaciones previas, y que yo había sido sucesivamente una pepita de oro, una sirena, un pez espada, un control remoto…
-Una puerta giratoria- interrumpió Sam sin querer decirlo en voz alta.
-No… no… nunca fuí una puerta giratoria – respondió pepita de Oro, sin entender nada.
-¿ Así que Gandulfo te dijo eso ? – preguntó Flojo.
– Si, Gandulfo es genial, es supertiernoamorososimpático/cachai ?
– Si, claro.
Flojo reflexionó seriamente si todo lo que le había dicho Gandulfo respecto al Ladrillo era cierto o en realidad era un truco para alejarlo de Barril Cerrado y quedarse con su dinero.
No, Gandulfo no sería capaz de eso.

– ¡ Vengan, muñecas ! – exclamó Gandulfo desde el jacuzzi de la casa de Flojo, dirigiéndose al alegre grupo de muchachas semivestidas que lo acompañaban.
– ¡ Beban, diviértanse ! ¡ Todo es a cuenta de mi amigo Flojo !
Las jovenes respondieron con una risita divertida.
– ¿ Estás seguro de que esto es lo que te dijo Flojo que hicieras ? – inquirió Fofo Boffin, un pequeño rabbit a quien Flojo le había encargado su casa, quien aún no se convencía con los argumentos de Gandulfo.
– Pues si, claro… debemos aparentar que hay gente en la casa, de manera que nadie se entere de que Flojo ha partido en una peligrosa misión para destruir el Ladrillo Único.
– ¿ Y debemos bebernos toda su cerveza y gastar su dinero ?
– Pues, por supuesto… si no dejamos basura todos los días en la entrada, se pensará que no hay nadie, y el Enemigo es muy astuto…
– Pero entonces, si no quieres que nadie se entere…. ¿ Porqué invitamos a todo el pueblo de Lomitón a una fiesta en la casa de Flojo ?
– Eh… ar… oh… pequeño rabitt… – empezó Gandulfo con voz melosa – tu entendimiento es realmente escaso…
Fofo Boffin miró con cara de querer entenderlo con todas sus ganas, pero a pesar de ello, no pudo.
– …. lo que pasa es que tu no conoces como pensamos los Magos, nosotros tenemos nuestra mente puesta en cosas mucho mas importantes que el vulgar dinero y los bienes materiales… y al gastar el dinero de Flojo, bueno, pues, estamos regresando a la naturaleza, es decir, completando un ciclo de la energía, reutilizando las fuerzas místicas que se mueven dentro de la plata… ehr… no lo entenderías, pero en realidad es muy importante el que yo, ehr, me concentre, rodeado de espiritus jovenes y virginales, para atraer fuerzas positivas… y…
Fofo lo seguía mirando. Creía en lo de los espíritus jovenes, pero desconfiaba francamente de lo virginales que estos pudieran ser.
… y … y bueno, ¡ ya está bien ! ¡ no tengo porque andar dándole explicaciones a un rabbit gordo como tú !
– Oh, está bien, como quieras – respondió Fofo. En realidad no le interesaba mayormente lo que Gandulfo pudiera decirle. Mientras hubiera comida gratis, el resto no importaba. Tal vez debió haberle hecho caso a su tío, pensó. El le había dicho: “Nunca te metas en asuntos de Magos. Ellos son patudos y rápidos para estafarte”. Y muy probablemente, tenía razón.

Si uno hubiera sido lo suficientemente estúpido como para permanecer visible en medio de la campiña de Rabbitelnien, considerando los peligros atmosféricos como el frío, la lluvia, la bruma, y los peligros antropomórficos que aparecían en forma de asaltantes y bandoleros de diversa calaña, habría sido capaz de percibir dos cosas :
La primera, que en realidad, no había mucho que percibir. La mayor parte de la campiña de Rabbitelnien consistía en un prado interminablemente largo, que se extendía por al menos unos novescientos kilómetros, con uno que otro árbol mas o menos seco dispuesto al azar, como para dar mas alegría a la cosa.
La segunda, que a través de la campiña se aproximaba un grupo de Jinetes.
Tal vez sería útil un pequeño ejercicio cinematográfico como para crear una buena idea de como eran estos jinetes.
La primera toma mostraría una vista elevada de la campiña de Rabitelnien, y a lo lejos el grupo de jinetes, galopando a gran velocidad.
La segunda toma, sería un primer plano de los cascos de los caballos corriendo, con el sonido aumentado al máximo de su intensidad. Algo así como
tocotom-tocotom-tocotom-tocotom
lo cual de por sí es bastante impresionante.
La tercera toma mostraría a los jinetes de cuerpo entero: vestidos completamente de negro, con oscuras capas al viento, y blandiendo en enguantadas manos, oscuras espadas de brillo acerado. Tal vez la introducción de Carmina Burana a todo volumen serviría de buena música de fondo.
La cuarta toma, habría sido un close up al rostro del líder de los Jinetes, mostrando sólo los rojizos ojos brillando como dos brasas bajo la capucha.
La quinta toma habría sido mas complicada, ya que requeriría de dos helicópteros volando de manera paralela como para realizar una toma aérea rotativa de 360º que incluya el vientre del caballo, prosiga en una panendoscopía digestiva alta del primer jinete, para que luego finalice al llegar al bulbo pilórico, mostrando que este no había comido nada en las últimas horas. Muy probablemente, la toma habría sido impresionante, pero de seguro habría sido editada.

El primer jinete frenó su caballo sin decir una palabra y luego desmontó.
Se acercó al suelo, se agachó, recogió algunas briznas de pasto y se las llevó a la nariz (o lo que fuese que tuviése en su lugar), y después de incorporarse, dijo en voz baja:
– Rabbits.
Y luego, con una voz que sonaba muy similar a la del Pato Donald, exclamó:
– ¡ Deben de andar por aquí cerca ! ¡ Siganme !
– ¡ Siiii ! – exclamaron los demas jinetes, con voces muy parecidas a las del Ratón Mickey, Woody Woodpecker y Tribilín.

Tercera Parte
En donde se trata de los fantafticos sufesos que ocurren a Flojo Bolsero y sus amigos, de como tropiefan con una criatura mopnftruosa y de como luchan valientemente hafta derrotarla, difcutiendo pofteriormente refpecto a la diftribución del botín y del futuro que les aguarda mas adelante, y de como ellof llegan a la Posada del Burro Pisador en la no tan lejana ciudad de Brea.

Ehm, bueno en realidad este capítulo se trata de eso mismo, así que no lo voy a escribir. Estaría de mas. Sigamos con el siguiente.

El Señor de Los Ladrillos
Capítulo IV
“El Burro Pisador”

En muchos libros, historias y películas siempre existe una posada donde el protagonista puede ir a refugiarse, descansar, beber un trago y de paso, enterarse de las últimas noticias.
También en muchas de esas ocasiones, o mas bien digamos, casi inevitablemente, el protagonista termina agarrándose a mangazos con un gigantón barbudo que no le deja beber su trago debido a que no le pareció adecuada la distribución de sus rasgos fisonómicos y decidió modificarla de manera artesanal.
Por lo general esto lleva a una gresca de proporciones magníficas, en la cual el protagonista no sufre ningún rasguño, pero el bar o posada termina hecho añicos.
Si yo fuera una empresa de seguros, no ofrecería jamás una póliza a un bar.
Bueno, pero este no era el caso. Primero que nada, yo no soy una compañía de seguros, a pesar de lo que algunas personas malintencionadas gustan de comentar. Y por otro lado, la posada del “Burro Pisador” se caracterizaba especialmente porque ninguno de sus parroquianos jamás levantaba una mano contra otro. Esto, porque la mayoría de los clientes solían encontrarse tan ebrios que dificilmente podrían haber levantado alguna parte de su cuerpo contra alguien mas.
El lugar en sí era propiedad de un hombre llamado Trigalillo Hipercolesterolémico, un hombre gordo y muy activo, cuya principal labor era barrer restos de contenido gástrico depositados de manera mas o menos artística por sus clientes en el piso del local.
Así que el olor que existía en el Burro Pisador era una rara fragancia fruto de la noble cruza entre alcohol, frituras, vómito, excusados tapados y clientes que no se bañaban desde que aprendieron a caminar por su cuenta. Un par de buitres que entraron por equivocación en una oportunidad salieron dando arcadas. Incluso las moscas rehusaban entrar, si es que no se encontraban bien ocultas dentro de algún cliente.
– Bien, aquí estamos. – Dijo Flojo. Lo cual era una aseveración bastante tonta, porque era obvio que estaban ahí, y a que por lo general nadie dice “allí estamos” a menos que esté realizando un viaje astral o cualquier actividad que implique separar la cabeza del cuerpo. Así que podemos considerar esta frase como inexistente.
– La posada del Burro Pisador -respondió Pippin mientras espantaba las moscas que intentaban introducirse en cualquier orificio disponible de su persona – ¿ Qué se supone que haremos aquí ?
– Encontrarnos con Gandulfo… Dijo que nos vería acá debido a que tenía asuntos importantes que hacer en otros lados.

[ Hacemos un salto de imágen rápido para mostrar a Gandulfo durmiendo la mona en la casa de Flojo, en Barril Cerrado, sin mostrar la menor intención de ir a la posada en Brea]

Mientras tanto, uno de los clientes contemplaba fijamente a los rabitts. Su aspecto sugería que era el único que no estaba ebrio de los allí presentes. Permanecía absolutamente quieto, y sólo movía los ojos a la manera de los camaleones. Fijaba su atención en Flojo, y sobre todo, en el bolso de cuero cuadrado que este llevaba al cuello.
Flojo se acercó al mesón y se dirigió a Trigalillo Hipercolesterolémico.
– Eh, caballero… ehm, disculpe, pero yo y mis amigos necesitamos hospedaje…
Trigalillo miro a Flojo de arriba a abajo. Luego lo volvió a mirar en dirección inversa. Posteriormente lo miró de lado a lado y luego en diagonal. Flojo comenzó a marearse.
– ¿ Son ustedes…. rabbits ? – preguntó Trigalillo.
– No, somos Enanos y andamos de incógnito – respondió Flojo, algo picado.
Trigalillo lo miró pensativo un par de segundos, considerando la posibilidad de que en realidad fueran Enanos, pero luego desechó la idea. No llevaban barbas, ni lámparas, ni picotas, y ninguno de ellos entonaba el “hey-ho, hey-ho, vamos a trabajar” tan característico.
– No hay necesidad de ser agresivos – replicó Trigalillo – sabía que iban a venir, puesto que Gandulfo me envió un mensaje.
– ¿ Puedo ver el mensaje ? A lo mejor sabremos que es lo que desea Gandulfo.
– Por supuesto…. acá está…
El mensaje decía lo siguiente:

“Trigalillo:
Van unos rabbits.

Gandulfo”

– Vaya.
– Tan comunicativo como siempre – repuso Sam.
– ¿ Pero no habrá algun mensaje oculto en la nota ? – preguntó Merry.
– ¿ Mensaje ? Como quieres que haya un mensaje, si hay cinco palabras solamente !!! – contestó Flojo.
– Pues… no sé…. a lo mejor si lo leemos al revés…
– “¿ ollilagirt nav sonu stibbar, ofludnag ?”
– No tiene sentido.. a lo mejor es un hechizo, y hay que hacer gestos con las manos…
– A lo mejor es un anagrama, si ordenamos las sílabas puede salir una frase…
– Yo creo que es un telegrama, y el viejo amarrete no quiso gastar plata en mas palabras…
– ¡ basta ! – exclamó Flojo – mejor pidamos nuestras habitaciones y esperaremos con calma a que llegue Gandulfo. No debemos llamar mucho la atención.
Y diciendo esto, dió media vuelta y se dió de bruces contra la barra del bar, botando catorce botellas, un set de cristalería procedente de Brimp, dos juegos de servicio de hierro forjado y una cantidad indeterminada de ánforas de greda con diversos contenidos.
El estruendo fue tal que hasta uno de los clientes que estaba muerto -literalmente- levantó la cabeza para mirar a Flojo, antes de volver a morir. Tres hadas que pasaban por las afueras del pueblo tuvieron que taparse los oídos, y los sismógrafos localizados a 500 kilómetros detectaron las vibraciones producidas.

Y también un grupo de Jinetes Oscuros…
Ya anochecía cuando los Jinetes se detuvieron por primera vez siguiendo las órdenes de su líder. Este con un solo gesto, frenó a su caballo, y con voz sombría. proclamó:
“Me duele la guata. Deben haber sido los porotos que comimos en el camino. Voy a ir detrás de las matas y vuelvo”.
El resto de los jinetes contempló como su líder se marchaba altivamente, siguiendo el llamado de la naturaleza.
Sin embargo, regresó rápidamente, como impulsado por un oscuro deseo.
– ” ¡ El Libro ! ¡ Necesito el Libro !”
– ” Poderoso Maestro ” – respondieron al unísono los Jinetes – ” ¿ acaso os referís al Necroantieconómicon, el Libro del Fuego Eterno, Portador de los Oscuros Versos de Al-Mohada, Invocador del Espíritu Errante de Cuchuflú, y cuya sola mención volvió locos a los Quinientos Héroes del Marmaridón ?”
– ” A Aquél me refiero. Necesito de su poder. ”
Haciendo una genuflexión, el Segundo de los Jinetes Oscuros tomó cuidadosamente al Libro, el cual venía envuelto bajo los Siete Pliegues del Manto del Poder, Sellado con las Nueve Invocaciones del Rito de Shul-al-Bihasa, protegido por las Veinticuatro Invocaciones del Cántico Sagrado de la Tribu Wanga-Wanga, de quienes se dice que descienden de los Hijos de las Estrellas.
Con gran reverencia, se lo entregó a su líder.
– ” Ah ” – exclamó aquel – ” al fin ” – y diciendo esto, se alejó hacia los matorrales.
Cuando regresó, el Libro tenía treinta páginas menos, pero el Líder de los Jinetes se notaba mucho mas aliviado.
Nunca sabremos que oscuro rito se realizó en aquellas lóbregas tierras, pero nunca nadie volvió a aventurarse en ese bosque, por temor a pisar algo húmedo, blando y humeante.

Mientras tanto, en Brea, los Rabbits disfrutaban de la atención de Trigalillo Hipercolesterolémico. Lo que básicamente significaba que éste aún no los echaba a patadas de su establecimiento. Cuando los Rabbits fueron a sus habitaciones, se encontraron con la puerta forzada, y en el interior, al mismo tipo que los había estado mirando fijamente en el bar.
– Córcholis ! – exclamó Flojo. Lo cual no era una exclamación muy original. Perfectamente podría haber sido ¡ Reflautas ! , ¡ Cáspita ! o incluso ¡ Repámpanos ! , pero era la exclamación que Flojo tenía mas a mano y no dudó ni un segundo en hacer uso de ella.

– Silencio, pequeña criatura – le calló el individuo – si acaso no quereis llamar la atención de todos los parroquianos de este tugurio.
– Esta bien, pero yo creo que ya hemos llamado la atención de casi toda la población…
– Oh, si. Aquel tropezón que os habéis dado en el bar debe haber llamado la atención del Enemigo.
– ¿ Del Enemigo ?
– Pues sí… debeis saber que el Enemigo os sigue… Y que yo soy vuestro Obi Wan Kenobi…. soy la única esperanza para vuestra salvación. Debéis confiar en mí.
– ¡ Primero debeis contestarme dos cosas ! – exigió Flojo.
– Pues bien, decidme cuáles son…
– Bueno, la primera es ” ¿ Quien sóis ?”
– Ah, “quien soy” es una pregunta en verdad difícil. Aquí y allá me conocen sólo como un Vagabundo Errante, pero quienes me conocen mas a fondo me llaman Troncos, el Vagabundo Errante.
– ¡ Venga ! – exclamó Pippin.
– ¿ Perdón ?
– No, que venga, hombre, vale y ya, y se acabó. Pues bien… ya sabemos quien sois…
– Pero aún me queda una pregunta para vuesa merced – interrumpió Flojo.
– Pues decidme, no me tengais en ascuas.
– Pues bien, su señoría, y no tengais a mal la pregunta que voy a faceros, pero vos podéis explicarme… ¿¿¿ PORQUE !@~#&% ESTAMOS HABLANDO TAN COLOQUIALES ???
Troncos miró fijamente a Flojo, y luego respondió:
– Saís que no sé ná porque ‘tabamos ablando así chaaaa, logo, pulento, bacánpoh.
– Ah, poh, haberlo dicho anté, chiguaaa – le replicó Flojo, colocando su indice bajo la barbilla en actitud de “te le cayo el casét”.
– Chi ! Que wea le pasa a etos giles culecos, ah ? – preguntó Pippin.
– No se que onda loco, pero me tinca que estos weones están hablando en la Florida Lengua del Sur de Santiagolirién. Ón. – respondió Samantha.
– ¡ Con razón ! Ya se me hacía conocido el dulce y musical sonido de la lengua de los Lonyis !

Y así siguieron durante un buen rato, hablando de noticias venidas desde la bella Granjópolis, de la distante Pinttana, y de la indómita Lalegua.
Troncos le relato a los Rabbits que él era el portador del Antiguo Sopapo de Laxur, que había sido roto cuando Laxur se enfrentó al Enemigo en una ardua lucha. Esta culminó en la muerte de Laxur por un estallido de vejiga, al quedar atrapado en una de las celdas de Gordor sin posibilidad de ir al baño.
De alguna forma el sopapo había llegado a manos de Troncos, y el esperaba que se cumpliera la antigua profecía que decía:
” cuando el Gran Sopapo sea forjado nuevamente
cuando vuelvan las oscuras golondrinas en tu jardín sus nidos a colgar
cuando la deuda externa esté completamente pagada
cuando no hayan hoyos en la carretera panamericana
entonces, y solo entonces, llegará el momento de apretar cachete”

– Personalmente creo que es una bonita leyenda, pero no se si viviré lo suficiente como para verla cumplida – opinó Troncos.

– Yo tampoco – respondió Flojo – pero es muy probable que los Elvis si alcancen.

Mientras tanto, y cada vez mas cerca, los Jinetes Oscuros galopaban en medio de la noche. Lo cual era bastante arriesgado y estúpido, ya que dos de ellos ya se habían fracturado un par de costillas siguiendo el conocido mecanismo de dar contra un árbol a cincuenta kilómetros por hora.
Por esta razón, habían pasado del galope desenfrenado a un trotecillo elegante pero mucho mas seguro.
Uno de los jinetes se detuvo y anunció: – debemos reportarnos ante nuestro Señor. Debe estar ansioso de saber si hemos capturado o no al Rabitt. – Y diciendo esto extrajo desde su alforja un pequeño punzón, una tableta de arcilla y escribió un conciso mensaje.
“No hemos visto Rabbits. No hemos visto ningún ladrillo.
Debe ser porque es de noche.
Abrazos,
Sus Jinetes Oscuros”

– Bien, listo. Con esto deberá sentirse más tranquilo.
– Ehr, por casualidad ¿ has pensado como le vas a entregar el mensaje ?
– Ehmmm, bueno, eh, pensaba ir a dejárselo yo mismo, ¿ no ?
– …………… !!
– Eh, si, tienes razón. A ver, espera – y diciendo esto sacó una pequeña paloma mensajera desde un bolsillo de la alforja, y procedió a amarrarle la tableta de arcilla a una pata.
– Vamos, vuela, pequeña ! – exclamó arrojándola al aire.
La paloma dió un par de aleteos y luego cayó al suelo como una… bueno, como una paloma a la cual le hubieran amarrado una tabla de arcilla a una pata.
-¿ Mmmmejor olvídalo, quieres ? Los rabbits deben andar cerca, y muy probablemente el Ladrillo debe andar junto con ellos.
Sin embargo, muy lejos, en Gordor, Caurón vigilaba a los Espectros del Ladrillo con su Ojo Rojo.
Nadie tenía muy claro el porqué el Ojo Rojo había sido la enseña de Caurón durante los últimos siglos, pero si tenían muy claro que no se trataba de un episodio de conjuntivitis aguda o que a Caurón le diera por rascarse muy a menudo.
No, el Ojo Rojo vigilaba atentamente desde la Torre de Gordor, y para él, los Espectros del Ladrillo, esto es, los Jinetes, eran también sus ojos y oídos en los territorios de la Tierra Entera.
Caurón había sido el paradigma del villano durante mucho tiempo. Era el prototipo televisivo de lo que podía considerarse un villano. Si caminaba por un calle muy concurrida, la gente se daba vuelta a mirarlo y decía: “¡ Es un villano !” o también “¡ Que malo que es !”. Caurón era alto, musculoso, vestía de negro, y solía caminar con un séquito de Espectros torturando a quien se le cruzara si es que era lunes por la mañana o había tenido una mala resaca. Era de de esa gente que le gustaba patear los puestos de los mercaderes, robar princesas, asesinar héroes y mantener dragones hambrientos en el foso del patio para alejar a la gente. Era de esa gente que le daba cilantro a los conejos, así de malo era. Era tan malo que una vez le pegó a su abuelita en la iglesia para el día de las madres. ¡ Era malo !
Y hace mucho tiempo, en realidad mucho mas de lo que puede permitirse cualquier relato que no haya sido escrito por Isaac Asimov, Caurón había mandado a construir los famosos Ladrillos de Poder. Básicamente los había hecho pensando en ocuparlos como armas de guerra, pero posteriormente se había dado cuenta del grado de adicción que producían. Los Reyes de Los Hombres, quienes no tenían nada que ver con Los Reyes De La Colina, habían sucumbido al poder de los Ladrillos, y ahora eran meros espectros bajo el dominio de Caurón.
Bueno, eran tan sólo espectros, pero se vestían bastante cool, de eso no hay duda.

Capítulo V

“Momento de Apretar”

Mientras Troncos y los rabbits conversaban despreocupadamente en la posada en Brea, los Jinetes Oscuros (pero no negros), se acercaban galopando (pero muy despacio, ya que era de noche).
De pronto, un Enano desconocido entró en la habitación de los rabbits. Venía trastabillando y jadeando. Sus palabras fueron mas menos así:
– “los pr….gcos… los … argh…. cof…. mhblagh, cof…. aghhh…..”
a lo que los rabbits respondieron al unísono:
– ” ¿ QUÉÉÉÉ ? ”
El Enano tomo aire, jadeó un par de veces y luego repitió:
– “los pr….gcos… los … argh…. cof…. mhblagh, cof…. aghhh…..”
frente a lo cual los rabbits volvieron a preguntar:
-” ¿ QUÉÉÉÉ ? ”
El Enano volvió a tomar aire, jadeo dos veces, realizó una inspiración profunda, jadeo, tos, inspiración y luego dijo con mas calma:
– los pr…gcos…
– ¿ ya ? -respondió Flojo.
– los … argh…. cof…
– vamos, sigue, con calma…
– los … argh… cof… mhblagh, cof .. aghhh… !!!!
– ¡¡¡ QUE &%”@#! QUIERES DECIR !!!!!!
– Yo creo que está herido, amo Flojo – repuso Sam – tal vez si lo dejamos sentarse…
– ¡ No ! ¡ No ! – exclamó el Enano.
– Esperen. Ya sé lo que ocurre – señaló Troncos, adelantándose. – Alguien le colocó los calzoncillos de un Gnomo en vez de los suyos propios.
El Enano asintió adolorido.
– ¡ Horror ! – exclamaron aterrados los rabbitts.
– ¿ Quién pudo haber cometido tal barbaridad ?
– Uhrg …
Troncos alzó la vista de manera sombría y anunció: – Tan sólo una raza es capaz de cometer tal acto de barbarie y atrocidad sin límites. Nadie mas que …
– ¡ Los Porkos ! – exclamó Merry adelantándose.
– Maldición, echaste a perder mi mejor línea – se quejó Troncos. – Bueno, no importa, ayudemos a este gentil Enano a librarse de tan pesada carga. – y diciendo esto cortó los calzoncillos del Enano con su navaja Swiss Army que incluía lupa, sacacorchos, descamador de pescados, cuchillo, destornillador, brújula, bombín, agenda y conexión a PC para actualización del sistema operativo.
– Muchas gracias – dijo el enano, sobándose – habéis salvado mi vida, pero no por mucho tiempo …
– ¿ Cómo es eso de que no por mucho tiempo ? ¿ porqúe ? ¿ que destino cruel se cierne sobre nosotros y nuestra arriesgada empresa ?
– Ehm, bueno, metáforas aparte, en resumen lo que pasó es lo siguiente:
” Cuando venía yo caminando por los oscuros y aromáticos bosques de Balandinburindinbirubién, ensimismado, digo mas bien, en-mi-mismado, reflexionando respecto a las fluctuaciones del oro en la balanza bursátil Enanil, un ruido, digamos ecléctico, llamó poderosamente mi atención. Básicamente era una especie de cántico primitivo y salvaje entonado por voces similares a gruñidos de animales o de criaturas perversas y retorcidas. Durante un momento pensé que pudieran ser Abogados, pero al acercarme me dí cuenta que era un grupo mas menos grande de Porkos que practicaba sus paganos y salvajes rituales…”
– Un momento. Detén las cursivas por favor. ¿ Estás diciendo que habían Porkos en el bosque de Balandinburindinbirubién ? ¿ En territorio de los Elvis ?
– Pues sí, yo mismo los ví con estos dos ojos de enano que me gasto, con infravisión y todo. Dejadme continuar – el enano retomó las cursivas y dijo:
“… decía que era un grupo mas menos grande de Porkos. Hablaban como hablan los porkos, abusando mucho de la “K”, de la “R”, de la “G” y de la “SH”. Algo así como “Grshnat, kashag garr, gnash-gnash kashul !!!”. Lo que ahora que me acuerdo, es muy similar al idioma Klingon, y en realidad hubiera pasado pòr Klingon si es que los Klingon no tuvieran nada que ver en esta historia y estuvieran unos cuantos miles de millones de años luz y años tiempo mas cerca. Pero bien, como decía, no eran Klingons, eran Porkos, aunque básicamente se parecen mucho. De pronto, el jefe, o el que parecía ser el jefe, como deduje por el hecho de que llevaba un cartel que decía “jefe” en la espalda, se paró sobre un par de Porkos menores y exclamó en su ruda lengua:
Estimados conciudadanos.
Durante las últimas centurias hemos contemplado con pavor como nuestra forma de vida, nuestra cultura, y nuestro valores religiosos y morales han sido pisoteados por los criterios economicistas que emplean numerosos grupos oligárquicos que usufructuan del poder otorgado por la inmensa mayoría democrática de los habitantes de la Tierra Entera. Sin embargo, hemos demostrado sabiamente como la expresión popular guíada por la experiencia histórica, ha sabido transformar el cúmulo de vejámenes y atrocidades ejercidas por las fuerzas políticas imperantes, en un impulso fortalecedor de la unidad y de la convivencia fructífera entre los Porkos…”

– Un momento… ¿ dices que un jefe Porko pronunció ese dicurso ?
– Bueno, mas o menos. Puede que me haya olvidado de algunas partes…. pero básicamente la conclusión era:

1.- Los Porkos vienen a matarnos a todos.
2.- Los Jinetes Oscuros vienen a matarlos a ustedes.

– ¿ QUÉÉÉ ? – exclamaron todos al unísono.
– Bueno, eso fue lo que dijo el jefe Porko, Chacreat, creo que se llama. Que necesitaban encontrar a un tal Flojo Barsero, quien les había robado uno de sus Ladrillos, y que no descansarían hasta obtener el Ladrillo o todos los rabbits estuvieran dos metros bajo tierra, o lo que sucediera primero. Dijo también que los Jinetes del Ladrillo ya venían en camino, y que llegarían a la posada de Brea en cinco días…
– Perdón que te interrumpa – interrumpió Flojo… pero esto hace cuanto fue que lo escuchaste?
– Pues… hace exactamente …- miró su clepsidra de muñeca y luego alzó la vista aterrado a Flojo y a los rabbits – …. hace exactamente cinco días…….
Varios golpes bruscos sonaron en la puerta. No el knock-knock de alguien que busca a otra persona para venderle algo, sinó el blam-blam-blam de la persona que anuncia que entrará por las buenas o las malas.
Los rabbits se alistaron. Troncos deenvainó su Sopapa. Flojo se escondió bajo la cama. El enano se cagó de miedo. Pero básicamente, todos hicieron algo al mismo tiempo.
Una voz aspera, como un cántico de papeles de lija, habló desde el otro lado de la puerta.
“FLOJO BOLSERO…. SABEMOS QUE ESTÁS AHÍ…. ARROJA EL LADRILLO Y SAL CON LAS MANOS EN ALTO….”
Flojo, oculto bajo la cama, miró el Ladrillo. Repentinamente sintió ganas de darse de ladrillazos con él, aunque no tenía ninguna motivación para ello. Su mano se deslizó involuntariamente y lo sopesó, y pronto se encontró machacándose la cabeza. Parecía como si el Ladrillo lo hubiera invitado al Primer Festejo Internacional de Moretones y Traumatismo Encéfalo Craneano, y hubiése habido un gran premio de por medio.
Repentinamente, todo se volvió oscuro.
Sin embargo, en su inconciencia, Flojo logró distinguir las vacías siluetas de los Espectros al otro lado de la puerta, llamándolo:
¡ FLOJO…. !
¡¡ FLOJOOOOOO…. !!
¡¡¡ FLOOOOOOJOOOOOO…. !!!
¡¡¡ VEN PAC’Á, AGUEVONA’O !!!
De pronto, sintió que una mano poderosa lo tiraba sacándolo de debajo de la cama (era Troncos) y se lo llevaba.
Mientras tanto, el Enano quebró una de las ventanas con la cabeza y saltó por ella (los Enanos no estaban muy acostumbrados a las puertas) y el resto de los los rabbits lo siguió tan rápido como se puede seguir a un Enano que huye (lo cual es bastante rápido, considerando el largo de sus pasos).
Troncos los alcanzó rápidamente, con la Sopapa en una mano y Flojo en la otra, quien no había soltado el Ladrillo y se daba de cabezazos con él cada vez que recuperaba la conciencia.
Simultáneamente los Jinetes habían logrado abrir un boquete en la puerta con un soplete (lo cual no era necesario, ya que ésta era de madera (pero ellos pensaron que era cool incluír una escena con un soplete) y penetraron a la habitación de los rabbits. Cuando vieron por la ventana, se dieron cuenta de que Merry, Sam, Pippin y el Enano habían tomado sus caballos (no, no los caballos de ellos, sinó los de los jinetes) y huían apresuradamente, mientras que Troncos había subido a un pony con Flojo, la Sopapa, y el Ladrillo.
– Recontra . . .
– Bueh… ¿ Y como vamos a explicar que nos robaron los caballos ?
– Ehr… podemos decir que se enfermaron, no sé, digamos que les dió distemper y hubo que sacrificarlos…
– ¡¡¡ Ah, está bien… corran tras ellos !!!

Mientras estas cosas sucedían, la ágil mente de Troncos había creado un ingenioso plan para deshacerse de los jinetes: correr tan rápido como pudiera y abandonar a Flojo y al maldito Ladrillo. Pero antes de que pudiera ponerlo en práctica, su pony chocó contra otro caballo.
Cuando el jinete vió a Troncos, saltó a tierra y corrió hacia él gritando: Ai na vedui Dúnadan ! Maegovannen ! (* n.del t.:”Al fin encuentro a este desgraciado que me debe plata”). Las patillas, la voz clara y timbrada, el jopo y la capa con lentejuelas no dejaban ninguna duda: el jinete era de la raza de los Elvis. Ningún otro de los que vivía en el ancho mundo tenía una voz tan hermosa y tan mal gusto al vestir, todo a la vez.
Troncos le hizo señas a los demás rabbits y dijo: – Este es Goldfinger, que habita en la bella casa de Elrock.
– ¡ Hola, y feliz encuentro al fin ! – le dijo Goldfinger a Flojo, quien se despertaba y trataba de ver algo a través de la abundante sangre de narices que le manaba. – Me enviaron de Rivenhell en tu busca.

– ¿ Rivendel, La tienda de cómics ? – preguntaron los rabbits.
– Ehr, no – respondió Goldfinger – No, digamos que es un alcance de nombres solamente… nosotros no vendemos las cartas de Magic tan caras… y no hemos quebrado aún… Pero bien, como Gandulfo no llegó nunca, supusimos que algo grave les había pasado, una intoxicación alimentaria o algo así, de manera que partimos en su busca. Claro que cuando nos enteramos de que los Jinetes Oscuros también habían salido de la Torre de Gordor…
– ¿QUIENES, NOSOTROS?
-Ehr, si, precisamente hablabamos de ustedes… Bien, como ibamos diciendo, nos enteramos de que los jinet…
Goldfinger dejó de hablar y miró hacia atrás, muy lentamente.
– ¿ BUENO, PUES QUE IBAS A DECIR ? – preguntaron las voces de papel de lija.
Goldfinger terminó de dar la vuelta. Contempló a los aterrados rabbits, a Troncos, y al grupo de Jinetes Negros que los miraban fijamente. Esto iba a requerir una acción desesperada y heroica, pensó. Llevándose la mano a la espada, gritó con voz templada:
– A Elbereth ! Giltoniel !
Lo que en lenguaje élvico se traducía como “RAAAJEEEN !!!!!!!!!!!!!”.
Al instante los rabbits huyeron en desbandada hacia el río, y Goldfinger colocó a Flojo sobre el pony. “Norolim, Norolim Asfaloth !” exclamó al pequeño animal (lo que se traduce como “si no corres, comeremos charqui por el resto de la semana”) y éste partió corriendo como alma que lleva el diablo, también en dirección hacia el río.
Los Jinetes a su vez, partieron corriendo tras los rabbits, levantándose las faldas de sus vestimentas para no tropezarse, gritando “vuelvan, vuelvan” – “no les haremos daño” – “queremos ser sus amigos” y otra sarta de estupideces por el estilo.
Asimismo, Troncos salió corriendo tras los jinetes con la Sopapa en la mano, y Goldfinger, después de haber mirado para todos lados, salió corriendo tras Troncos gritando “¡¡¡ espérenme, espérenme, no me dejen solo !!!”
(Nota del autor: aunque la situación parece ridícula, no lo es en absoluto. Recuerden que se juega el destino de la Tierra Entera, así que, por favor, un poco de seriedad, y borren esa estúpida sonrisa de su rostro)
Mientras el pony de Flojo se metía en las frías aguas del vado (cosa de por sí bastante idiota para un pony, el cual comenzó a darse cuenta de su situación cuando el agua comenzó a introducirse por sus fosas nasales), Flojo comenzó a despertarse. Entre una bruma producida por el agua, los moretones y la sangre de narices, alcanzó a ver a los Nueve Jinetes (a pie) quienes le gritaban desde la orilla:
– ¡ VEN !
– ¡ ENTRÉGANOS EL LADRILLO !
– ¡ VEN PACÁ O QUERÍ QUE TE VAYAMO A BUSCARTE CHUCHETUMARE !
– ¡ EL LADRILLO ! ¡ EL LADRILLO !

– ¡ Atrás ! ¡ Volved a la Tierra de Gordor y no me sigáis ! – gritó Flojo con una voz que a él mismo le pareció débil y chillona. (Y no tan sólo a él, todos los allí presentes se dieron cuenta de que su voz si era débil y chillona, e incluso algunos de los rabbits comenzaron a burlarse. También Troncos, pero luego se calló.)
Los Jinetes replicaron con una risa dura y escalofriante (algo así como Muajajajajajajaaaa !!! después de haber sido procesado con una buena mesa de efectos) y avanzaron hacia el río.
Pero justo en el momento en que los Jinetes comenzaban a sacarse los calcetines y a arremangarse los pantalones para entrar al agua, se oyó un rugido y un estruendo: un ruido de aguas turbulentas y contaminadas que arrastraba piedras. Flojo vió confusamente como el río se elevaba, y como una carga completa de basura, plásticos, manchas de aceite, tampax usados y docenas de ratas muertas caían sobre los Jinetes que habían entrado al agua. Exhausto, Flojo oyó gritos, y creyó ver mas allá de los Jinetes que titubeaban en la orilla, una figura brillante de luz blanca (que resultó ser sólo un anuncio de “tome Elfo-Cola” pero en el estado en el que estaba Flojo, le daba prácticamente lo mismo). Repentinamente, los Jinetes fueron empujados por una segunda ola de contaminación que incluía papeles higiénicos usados, preservativos (tembién usados), restos de comida (de hace dos años), mas ratas muertas, y uno que otro pony macerado por los días que había estado pudriéndose en el agua. Cuando Flojo vió pasar ante él una revista TeveGrama de hace seis años atrás, se dió cuenta de la gravedad de su situación. Luego, se dejó llevar por el estruendo, y no oyó ni vió nada mas.

EL SEÑOR DE LOS LADRILLOS
LIBRO II
CAPITULO VI
MUCHOS DESENCUENTROS.
(Un 50% es de Pablo Aceituno, quien se animó a continuar la historia… tras casi 4 años de suspenso ! la otra mitad es mía… . ¡adivinen cual ! – J.S.V.).

Flojo despertó y se encontró tendido en una cama. Lo cual es lo habitual. Cuando uno despierta en una cama, habitualmente está tendido. Lo anormal sería despertar de pie en una cama.
Pero bueno. Al principio Flojo pensó que había dormido mucho (cuéntate una nueva) o quizás estaba enfermo, o peor aún, que por accidente había fumado una de las extrañas hierbas que acostumbraba traer Gandulfo. Se quedó acostado, rascándose la cabeza ( Flojo desconocía la existencia del lindano) y escuchando el rumor de una televisión en una pieza cercana. Recordaba haber tenido una horrible pesadilla: unos jinetes negr… digo, Oscuros, lo perseguían, mientras Gandulfo gastaba toda su dinero en el pueblo de Lomitón. “Es imposible” – se dijo a si mismo – “un mago no andaría estafando a la gente así como así… ellos sólo hacen trucos de manos, desapariciones, imitaciones de firmas… un trabajo honrado…”. Flojo continuó así por una media hora, rascándose alternadamente diversas porciones de su anatomía.
– ¿ Dónde estoy, hermosa ave ? – preguntóle Flojo a un buitre que lo observaba atentamente creyendóle agónico.
– Estás en la casa de Elrock, y son ya las 3 de la tarde, así que… ¡LEVÁNTATE FLOJO! – respondió una voz vinagrosa.
– ¡ GANDULFO ! – exclamo flojo, incorporándose de un salto y golpeándose la cabeza, ya que la casa de Elrock era baja, tipo DFL 2.
Allí estaba el viejo mago, sentado en una silla. Flojo se sintió aliviado de verdad al verlo. ¡ En verdad había venido a ayudarlo ! (lo cual no era ni tan cierto. Gandulfo había huído hace tres días, durante la madrugada, vestido sólo con una sabana [el la llamaba “túnica”], perseguido por los padres de una rabbitt menor de edad con la cual se había “enredado” “accidentalmente”. Cada vez que Gandulfo relataba este episodio ponía el énfasis en la palabra “enredado” y “marcaba” las “comillas” con “los” “dedos” constantemente, “de manera” que llegaba a ser “bastante” “molesto” “.”
– Oh, Gandulfo, ¿ en verdad eres tú ?
– No idiota, soy una ilusión – dijo Gandulfo.
– ¡¡¡ OHHH, pareces de verdad !!! – exclamo Flojo, sorprendido por las habilidades mágicas de Gandulfo.
Gandulfo miro hacia el techo y suspiró. – Es obvio que soy yo… tienes suerte de estar aqui, con la sarta de imbecilidades que has cometido durante los últimos días.
Flojo reflexionó un momento ante tamaña acusación, sintiéndose vagamente culpable. Luego lo olvidó todo, en medio de un enorme bostezo.
– ¿ ehr… donde están los otros?
– Están sanos y salvos – respondió Gandulfo ( recordando que Troncos, Merry y Pippin, se encontraban tirados en la pieza contigua después de beber un extraño y mágico licor que por décadas había guardado Elrock. El brebaje era llamado por los antiguos “Jote”, y sus componentes eran un misterio, aun para Gandulfo. En cuanto al Enano y Sam, habían decidido ir a conocer los alrededores. Extrañamente, se encontraban tomados de la mano cuando Gandulfo los sorprendió, aunque lo atribuyó a una excesiva fraternidad por parte de ambos).
– ¿ Que pasó ? – pregunto Flojo.
– Nada mi pequeño rabbit, salvo que estuviste a punto de ser capturado por los Jinetes Negr.. digo Oscuros, para ser torturado, humillado, insultado y convertido en un pequeño saco escrotal, solamente que más idiota.
Flojo contemplaba a Gandulfo con la misma expresión que tendría un chino si escuchase a alguien hablar mapudungún por primera vez. – Ahh…oye, Gandulfo, entonces, si no es por la ayuda de Troncos, esta no la cuento.
– Para que veas lo valerosos que son mis amigos …. ! Ehm, además te informo que el amable Elrock, ha dispuesto su casa para que celebremos un carret… un concilio para luchar contra el malvado Caurón y sus secuaces.
– Gandulfo – interrumpió Flojo – tengo algunas dudas respecto a tus amigos… el viejo Trigalillo no nos atendió muy bien, ni siquiera nos defendió contra los Jinetes, de hecho lo noté un poco torpe.
– Sabes de verdad muy poco si es que acaso crees que el viejo Trigalillo es torpe – dijo Gandulfo – Es bastante idiota, mal parido, hijo bastardo de una ramera gorda, ladrón, estafador, homosexual, pederasta, homicida, manfinflero y bueno para el cañote, pero es buena persona y si lo pillas volando bajo hasta es capaz de prestarte plata.
– El Concilio va a comenzar – dijo un Elvis, el cual cayó de bruces al resbalar con los calcetines de Flojo.
– ¿ Y tu quién eres?- preguntó Flojo, tomando el Ladrillo, dispuesto ya a lanzarlo ante el recién llegado. Sin embargo se detuvo, extasiado por la vista impresionante de las patillas que se extendían por mas de 20 centímetros, la capa con lentejuelas y los pantalones pata de elefante.
– Mi nombre es Elrock, aunque en la antiguedad, antes de las primeras guerras contra Caurón, la Tierra Entera me conoció como “The Rock”.
– Un nombre de verdad extraño – suspiró Flojo.
– Bueno… Basta de recuerdos de la Nueva Ola y vamos al concilio ! – exclamó Gandulfo, deseoso de beber algo de vino.
La casa de Elrock resultó ser mas chica de lo que pensaba Flojo en un comienzo. Lo que en un principio le había parecido como la hermosa habitación en la cual le habían alojado, no era otra cosa sinó el living. De hecho su cama era solamente un sillón convertible. Sin embargo tenía una ventaja: al ser la casa tan pequeña, tanto Gandulfo como Elrock y Goldfinger, se veían mas imponentes y señoriales. De hecho, hubieran pasado por gente decente si hubiesen tenido menos luz. Pero no.
– Correlegionarios – exclamó Elrock ante el micrófono – héte aquí a Flojo Bolsero el Portador del Ladrillo Del Poder. Para abreviar, de ahora en adelante, lo llamaremos simplemente “Flojo”, o “El imbécil del Ladrillo”, cómo sea que resulte mejor.
Flojo contempló varios pares de ojos que lo observaban, algunos claros y grandes, otros bizcos, y uno que otro tuerto, aunque lo que más le llamo la atención fue ver a Gandulfo que trataba de sacar algo de su nariz con un pequeño palillo de helado. Luego Elrock invitó a Flojo a sentarse en el suelo – habia sido recientemente embargado – al tiempo que daba a conocer el nombre de todos aquellos extraños personajes.
– Este es Gilme, hijo de Glupy… no… hijo de Donut… nommmh hijo de ….. (Elrock calló, recordando la demanda de paternidad que Gilme había interpuesto en contra de 10 enanos que vivían cercanos a su hogar). Bueno, por ahora lo llamaremos Gilme, Hijo de Puta.
Elrock prosiguió:
– Ese de la minifalda es Fletolás, hijo del rey Elvis del Bosque Desierto….. Y este es Burromir – el más valiente de los Hombres del Sur, desde la séptima región hasta Chiloé. Burromir dejó caer saliva sobre el piso.
– Estimados amigos – gritó Gilme – (el enano era además de enano, sordo) – vengo en representación de mi pueblo para vengar la afrenta que nos ocasionó el miserable de Caurón, quien nos engatusó vilmente con una oferta de prosperidad, cosa que nunca llegó….. A pesar de que él prometió… prometió… igual que mi padre ! Mi padre le dijo a mi madre que volvería, que no la abandonaría, que le daría su apellido a sus hijos. Pero no, el maldito nunca regresó. ¿ En que iba? Ah, sí, Caurón. Bueno, Caurón nos prometió muchas cosas…. Oro, riquezas, joyas, incluso el derecho a usar el Control Remoto… pero nunca cumplió… igual que mi padre…. mi padre…. – balbuceaba el enano entre una que otra lágrima.
Despues de tres horas de narración, Gilme llegó al quid del asunto: Caurón los habia hecho firmar ciertos papeles para obtener viviendas para todos los enanos, pero en cambio lo único que recibieron fue unas casuchas a las que denominaron Khazan-charchum ( traducción:Casas Copeva).
– ¡¡¡ Busco venganza!!! – gritó Gilme, al tiempo que golpeaba la mesa con un puño, ocasionando que Gandulfo y los demas despertásen.
– Está bien mi querido enano, ya llegará tu turno – dijo Elrock – pero escuchemos a Fletolás quien ha hecho un largo viaje en tren, desde los dominios de su padre.
– Mi intención es destruir a toda costa a Caurón, nuestra raza es pacífica por excelencia y no nos gustan los seres que no aman la paz, azotamos sus aldeas, acuchillamos sus mujeres y sus niños, a los que se resisten a nuestro paso, los convertimos en esclavos sexuales o simplemente los colgamos – respondió Fletolás.
-Veo que tus razones son valederas y razonables – asintió Elrock.
– ¿ Y qué nos podrías decir tú ? – dijo Gandulfo dirigiéndose a Burromir.
– Ahh…bueno yo me encontraba en mi casa….eeeeh…este cuando….aaaaah….unos Porkos….eeeehr, y mi mamá me dijo…. ahhh, que diantres… ¡¡¡¡MUERTE A CAURON!!!!.
– No alcanzo a comprender el significado de tus sabias palabras, querido Burromir, pero supongo que si te encuentras acá tu destino sera unirténos – afirmó Gandulfo.
– Eh….. ¡¡¡ Si !!! – exclamó Burromir, al tiempo que una gota de saliva trazaba un arco perfecto desde sus deformes labios hasta la cara de Gandulfo, enredándose en su barba y bigotes. Tras secarse con una toalla, éste prosiguió:
– Troncos… es tu turno. Manifiesta a estos rabbits, tu verdadera identidad, ha llegado tu hora-
(en alguna parte suena el tema de Superman)
– Bien mis queridos amigos, mi nombre no es Troncos, sino que Artowueón hijo de Artomeón, Señor de los Dondenoai del Norte, Heredero de Micifuz hijo de Laxur, y acá en mis manos está el Sopapo que alguna vez estuvo roto y que será forjado de nuevo !!!.
Flojo observó a Troncos, y en realidad parecía más alto y brillante; probablemente la hierba que fumaba Gandulfo ya estaba haciendo sus efectos en el pequeño rabbit. Sin embargo, mantuvo la misma expresión facial que había tenido desde el comienzo del Concilio y preguntó:
– ¿ Y eso que significa ?
– ¿ No conoces las leyendas ? – inquirió Troncos con gesto de estupefacción.
– ¿ Cuáles leyendas ?
– ¡¡¡ Las leyendas !!! Las que decían que el Sopapo que estuvo roto iba a ser forjado de nuevo…
– ¿ Y para que forjarlo, no es mejor comprar uno nuevo?
– ¿ Es que acaso no entiendes que este Sopapo es una reliquia ? ¡ Este fue el Sopapo que destapó las cañerías de Gordor, arrancándole el Ladrillo de las manos a Caurón !
– ¡ O sea que para mas remate, un Sopapo usado !
Gandulfo tuvo que correr para sostener a Troncos, quien ya se había exasperado lo suficiente como para agarrar a Flojo del cuello y empezar a estrangularlo de manera rápida. No le interesaba tanto que Flojo sufriera, lo que quería era que se callara de una vez por todas. Sin embargo una oportuna patada dada por Sam en las gónadas de Troncos con sus zapatos taco aguja, logró liberar a Flojo. Ya mas calmados, y mientras Troncos se retorcía en el suelo, Gandulfo prosiguió:
– Flojo, enseñáles el Ladrillo.
Flojo se abrió la camisa y sacó el enorme estuche de cuero en el que guardaba el Ladrillo. Los Elvis murmuraban entre sí ya que ahora entendían porqué el Rabitt parecía tener un esternón tan protuberante. Burromir se movía intranquilo: la codicia se adivinaba en sus ojos. Deseaba tener el Ladrillo en sus manos, y si la ocasión se daba propicia, golpearse con él en la cabeza, una o dos veces solamente.
El ladrillo no brillaba, ni relampagueba, ni tenía efectos especiales incluídos, y de hecho pesaba tanto como una… como un… bueno, como un ladrillo.
– Lo que debemos discutir es cual es el destino del Ladrillo – prosiguió Elrock, mientras se acariciaba la papada. – No podemos emplearlo, ya que entonces Caurón se enojaría con nosotros por haberle usado el Ladrillo. Y cuando Caurón se enoja…. uf.
– ¡ Debemos entonces destruirlo ! – gritó Gilme. Y diciendo esto, tomó su martillo y golpeó al Ladrillo con él.
Para todos aquellos versados en el principio de acción y reacción, sabemos que a toda fuerza se le opone otra igual y en sentido contrario. Cuando se golpea un objeto indestructible con otro destructible, hay dos posibilidades: que este último se rompa, o que rebote.
El martillo de Gilme rebotó, y en su cara.
– Ehr…. ¿ hay algún médico en la sala ? – preguntó Elrock, mientras la gente corría en torno a Gilme, quien, curiosamente ahora podía ver muchas pequeñas aves de diversos colores girando alrededor de su cabeza.
– Déjalo… – interrumpió Gandulfo – Enanos hay muchos y lo que nos falta ahora es tiempo… y dinero. Siempre hace falta dinero….
Elrock ignoró esta última frase (ya conocía las estratagemas de Gandulfo para sacarle plata cada vez que podía) y prosiguió: – Bien, ¿ alguien más tiene una idea ?
– Yooo… – alcanzó a decir Burromir.
– Bien, en vista de que nadie tiene una idea de que hacer con el Ladrillo, he tomado una decisión: votaremos por algún idiota para que lleve el Ladrillo al Vertedero del Destiño, y se deshaga de él de una vez por todas. ¿ Están todos de acuerdo ? Bien. ¡ Que den un paso al frente todos aquellos que estén dispuestos a cargar con el Ladrillo !
Todos los presentes, por alguna extraña coincidencia colectiva, dieron un paso atrás. Lo que dejó a Flojo al frente, ya que este se sentía demasiado pajeado como para moverse en cualquier dirección.
– Veo que el Medioenano se ha ofrecido – ¿ Quién más ?
– ¿ Quién, yo… que yo qué ? – se quejó Flojo, dándose cuenta diez segundos muy tarde de su situación. Ahora le correspondía a él ser el Portador del Ladrillo; una vez mas parecía que el destino se empeñaba en mariconearse con él. Aunque claro, Flojo tampoco había invertido mucha energía en buscar un destino diferente para si mismo. Por lo mismo, el destino parecía querer cagárselo en retribución, con mas pica que nunca.
Elrock se dió cuenta rápidamente de que si sólo Flojo se marchaba con el Ladrillo, todos los demás patudos se quedarían durante meses en su casa pegándole en la pera, así que tomó una rápida decisión:
– Cómo es muy inseguro para un rabbit tan joven el viajar por el país, he decidido que lo acompañará… a ver… (Elrock contó en voz baja).. uno…dos… mmmmm…cuatro…mmmh… Nueve! Eso, nueve de ustedes lo acompañarán, para protegerlo.
– ¿ Porqué nueve ? – preguntó Gandulfo, quien se intuía la treta de Elrock.
– Ehr… porque mmmmh, los planetas son nueve… tres por tres son nueve, ehr… los nueve pecados capitales… ehr… Blanca Nieves y los nueve enanito…s … ehm. Y el nueve es de buena suerte, ¿ sabían ? Así que este es el grupo definitivo que va a acompañar a Flojo:
Fletolás de los Elvis, a quien he pillado varias veces tomándome las cervezas y llamando por larga distancia. Estarás mejor allá que acá. ¡ Y córtate ese pelo !
– ¿ Pagan viático ? – inquirió Fletolás.
Elrock lo miró levantando una ceja, y continuó:
– Gilme, en representación de los Enanos.
Como Gilme no escuchaba nada desde antes del martillazo, sólo asintió con la cabeza, pensando que tal vez hablaban de otra cosa.
– Burromir, en representación de los Hombres de Gonador.
Burromir alcanzó a levantar la mano y decir “esteee…”, pero Elrock lo interrumpió.
– Troncos, en representación de si mismo.
Troncos aún se retorcía en el piso, por lo que sólo pudo quejarse, de manera que Elrock se apuró en continuar, antes de que le pudiera responder algo inteligible.
– Sam, en representación de las minorías sexuales.
Sam reprimió un gritito, pero no dijo nada. Le excitaba la idea de estar solo en el campo con ocho hombres adultos.
– Gandulfo, en representación de…. mmmh, no sé, ¡ pero te vas igual !
Gandulfo iba a quejarse, pero luego pensó que tal vez podría estafar a sus compañeros de viaje, de manera que se calló. Además que el momento era propicio para salir de la casa de Elrock, ya habiendo guardado parte de la platería y los candelabros en su maleta.
– Y también se van los otros rabbits: el que se mea en la cama – Pippín se sonrojó – y el que ocupa el excusado por tres horas seguidas.
– ¿ Yo ? – preguntó Merry, ofuscado. Sin embargo, prefirió quedarse callado. El era el único rabbit del grupo que además de los pies peludos tenía las palmas peludas.
– Bien, pues así queda conformado definitivamente y sin vuelta posible, el grupo que acompañará al Imbécil.. digo, al Portador del Ladrillo, para que pueda estar mas cómodo en su viaje. La llamaremos pués….

“La Comodidad del Ladrillo !”

Elrock sonrió. En realidad el grupo debería haberse llamado la “Comodidad de Elrock”, pero tal vez hubiera sido un poco demasiado obvio. Al fin todo salía a pedir de boca. Todo parecía perfecto: Flojo se rascaba el ombligo, Gandulfo le revisaba los bolsillos a Troncos, y Sam coqueteaba con Fletolás. Si, este hubiera sido un buen final para cualquier película.
Sin embargo, como ésto no es una película, Flojo decidió preguntar porqué Elrock había dicho que lo acompañarían nueve, siendo que sólo nombró a ocho personajes.
Elrock se rascó la papada y se arregló el jopo, intranquilo. – Mmmh, tienes razón. Ehr… tal vez debería acompañarlos uno de los Jinetes Negr… digo Oscuros.
– ¿ QUEEEE ? – exclamaron todos los presentes al unísono. Burromir sólo dijo ” ¿ ah ?” cinco minutos después.
– Ehr, sí. Bien, verán, cuando drenamos el río después de la inundación, nos encontramos con una manta que obstruía el drenaje. La tiramos para afuera y resultó ser uno de los Jinetes Oscuros, semiahogado. Así que lo hemos tenido secando al sol para recuperarlo, y ahora ya está bien, y creo que le toca marcharse – respondió Elrock, mientras se arreglaba los lentes oscuros con forma de estrella.
– ¡¡¡ Pero no nos puede acompañar !!! ¡¡¡ Los jinetes andan en busca del Ladrillo !!! – se quejó Troncos.
– Si, bueno, pero no por eso lo vas a prejuzgar así como así, todos tenemos nuestros defectos, y es malo andar discriminando por el color… Además que tampoco quiero mantenerlo mucho tiempo mas en la casa. Le gusta el heavy metal y se lo pasa mucho tiempo encerrado en su pieza escribiendo símbolos satánicos. A los Elvis nos gusta el rock tradicional, no esa basura actual. ¡Traigan al Jinete !
Un par de Elvis salieron, y al poco rato volvieron con uno de los Jinetes negr.. digo, Oscuros. Sin embargo, a plena luz del día no se veía tan impresionante. Por otro lado, después de haberse empapado, y secado al sol, la manta que lo cubría había encogido a menos de la mitad de su tamaño, así que apenas le llegaba a la altura del hombro a Flojo.
– ¿ PORQUÉ ME HAN CONVOCADO ? – gritó asperamente el pequeño jinete, o sería mas preciso decir, el jockey.
– Tendrás que acompañar a Flojo y a los demás al Vertedero del Destiño…. No puedes vivir para siempre acá en la Casa de Elrock.
El Jinete lo miró resentido.
– Oh, vamos, no pongas esa cara. Es por tu bien. Un Jinete Oscuro no es para estar encerrado en una jaula de oro… un Jínete Oscuro es como un espíritu de los bosques, como un pajarillo, algo tierno y delicado, que debe ser libre y buscar su destino…. seguir su naturaleza e ir a donde su corazón lo guíe.
Ante estas palabras, incluso a Gandulfo le costó reprimir una lágrima.
– OH, ESTÁ BIEN. – se quejó el Jinete – ADEMÁS YA ESTABA NECESITANDO ESTIRAR LAS PIERNAS.
– No tienes piernas – interrumpió Elrock.
– ¡ ES UN DECIR ! ¿ BUENO, NOS VAMOS O QUE ?

Y así fue como definitivamente quedó conformada la Comodidad del Ladrillo. En los meses siguientes, los miembros de la Comodidad no se marcharon, sinó que siguieron pegándole en la pera a Elrock, alegando que no estaban lo suficientemente preparados. Troncos mandó a reparar el Sopapo de Misilduro, pero curiosamente se le volvía a quebrar a los pocos días. Flojo buscaba a Bingo en la casa de Elrock (por alguna razón suponía que debía estar ahí, pero Bingo nunca apareció). El Jinete caminaba duro por los pasillos de Rivenhell, ya que algún gracioso le había almidonado la capa. Gilme, el Enano, se ensarzaba en conversaciones a grito pelado con Fletolás, ya que el primero no escuchaba practicamente nada. Burromir pasaba tardes enteras persiguiendo gallinas en el patio. Sam, en cambio, parecía ser el único en querer apurar la partida.
Mientras Gandulfo preparaba sus maletas, Flojo entró en la habitación. Gandulfo se vio sorprendido y se apuró en tapar las cosas que le estaba robando a Elrock. Sin embargo no pudo impedir que Flojo se diera cuenta de la existencia de algunas pertenencias de Bingo en su maleta.
– ¿ Porqué tienes estas cosas de Bingo acá, Gandulfo ?
– Ehr, bien, este, mi pequeño rabbit. Ehhh, Bingo me encargó que te las diera llegado el momento. Eh, toma esto – y sacó de la maleta una espada pequeña, envuelta en una raída vaina de cuero. – Esta es Fardo, la espada que perteneció a tu padre. El arma de todo caballero jedi. Un arma noble para tiempos mas civilizados…
– ¿ Mi padre era un Caballero Jedi ?
– Eh, bueno, no lo sé, en realidad. A lo mejor, tal vez. Uno nunca sabe sobre la vida sexual secreta de las personas. Ah, y toma esto también-. Y sacó un paquete que parecía bastante pesado para su tamaño. Desenvolvió viejas telas y sacó a la luz una pequeña capa Elvica, hecha de lentejuelas entrelazadas, flexible como un lienzo, fría como el hielo y mas dura que el acero. Una que otra polilla voló hacia la ventana.
– ¡ Es hermosa ! – exclamó Flojo – Pero no creo que sea de mi talla…
– Vamos, póntela, a ver que tal te queda.
Así que Flojo se puso la camisa, la capa de Elvis, los lentes de Elvis, sosteniendo la espada en su mano derecha, el micrófono Elvico en su izquierda, y Gandulfo le puso el Ladrillo al cuello cuando estuvo todo listo, lo que hizo que Flojo se fuera de hocico al suelo con todo el peso.
Sin embargo, Flojo estaba feliz.

CAPÍTULO VII
EL LADRILLO VA A ESQUIAR

Finalmente, la Comodidad del Ladrillo decidió partir, no tanto por voluntad propia, sinó porque Elrock, aburrido, había decidido dejar de pagar las cuentas de su casa. Viéndose sin gas, sin electricidad y sin TV cable, los miembros de la Comodidad prefirieron viajar.
Ir hacia el Sur les pareció una buena idea: siempre habían oído decir que la mejor marihuana se cultivaba allá, y que las minas eran mas fáciles. Sin embargo se equivocaban. Minas Tirith y Minas Morgul no iban a resultar nada fáciles.
Gandulfo marchaba adelante, en una litera transportada por Merry y Pippín, aduciendo que debía estar descansado por si eventualmente necesitásen de su “magia” [hágase el gesto de “comillas” con los “dedos”]. Les seguían Troncos y Burromir, quienes a menudo peleaban por el raspado de los sartenes. Sam, Gilme y Fletolás se les perdían constantemente entre los matorrales, y sucedió que muchas veces debieron devolverse a buscarlos. Flojo, en cambio, se había sentido agotado desde el momento en que partió, y cualquier roca que viera le parecía el mas cómodo de los asientos invitándolo a posar su regordete trasero en él. Si no hubiese sido por el constante acechar del Jinete, a lo mejor Flojo se hubiera quedado echado.
No era tampoco que el Jinete fuése muy amenazante. Simplemente caminaba al lado de Flojo, y lo miraba de manera fija. Aunque tampoco le quedaba muy claro a Flojo si en realidad lo estaba mirando, ya que el Jinete no tenía ojos. En otras ocasiones parecía que el Jinete sólo se dedicaba a parlotear durante horas, quejándose de los bajos sueldos en Gordor, y de que era lo que iba a hacer cuando todo este asunto del Ladrillo se resolviése y pudiera jubilar.
– UNA PEQUEÑA CASITA BLANCA, CERCA DEL LAGO, CON CÉSPED Y UNA REJA DE MADERA COLOR CANELA. PONDRÉ UNA MECEDORA EN EL PORCHE Y VERÉ PASAR LA GENTE….
– ¿ ah, si ? – respondía Flojo, sin mayor interés.
– Y TENDRÉ UN PERRO. UN LABRADOR. ME GUSTAN LOS PERROS LABRADORES.
– mmmh.
– CUANDO ME JUBILE PODRÍAS IR A VISITARME.
– Seguro.
Aunque Flojo no estaba seguro de si llevaban días o semanas caminando, si estaba seguros de que parecían meses. De hecho estaba bastante molesto con Elrock, quien tenía muchos caballos a su haber, y sin embargo fue incapaz de prestarles uno solo siquiera, alegando que se los iban a hacer charqui.
– Deténganse – señaló Gandulfo desde su litera. – Montaremos acá nuestro campamento.
– ¿ Acá de nuevo ? – se quejó Troncos. – ¡ Sí estamos apenas a cien metros de la Casa de Elrock !
Gandulfo se irguió, miró hacia el horizonte con las manos a manera de visera sobre los ojos y luego asintió.
– Tienes razón. Tal vez el haber estado dando vuelta en círculos nos ha demorado en nuestro viaje.
El grupo había pasado las dos últimas semanas dando vueltas en torno a la casa de Elrock, albergando la secreta esperanza en su corazones de que éste, arrepentido, los saliése a buscar.
[un rápido paneo (swoooosh !) hacia la casa de Elrock nos lo muestra en calzoncillos, con un bol de palomitas sobre sus piernas, viendo las peleas de la WWF y haciéndole barra a Mankind]
Antes de que pudieran acomodarse para descansar, algo húmedo y tibio golpeó el cuello de Sam. La súbita visión de lo innombrable le hizo exclamar, con una voz que luego le parecería demasiado ronca y varonil para su gusto, la frase que solía caracterizarlo: “¡ Corran !”.
El grupo entró en desbandada. Merry y Pippín arrojaron la litera mientras Gandulfo trataba de salir de ella. Troncos corría como el oso del Pájaro Loco. Gilme trataba de correr al tiempo que intentaba ponerse los pantalones, ya que el grito de Sam le llegó justo cuando se había ido a largar el cuerpo tras unas matas.
Todos los miembros de la Comodidad del Ladrillo se habían ocultado tras las rocas. Tras unos segundos de silencio, y cuando ya parecía que la situación había sido sólo una de las tantas histeriqueadas de Sam, una mancha oscura se alzó en el cielo, al Sur, y se movió como el humo llevado por el viento.
Un súbito rumor de aleteos los atemorizó. Un ruido similar a “putucrrruuuú, putucruuuuú” fue creciendo en intensidad. De pronto, y a tan sólo unos centímetros de Flojo, otro proyectil húmedo y tibio cayó con un ruido que podría escribirse como “plotsch”. A este plotsch, le siguieron varios plitsch y algunos plutsch, aunque nunca algún platsch. Todo mezclado con aleteos. Plutsch, plitsch, plitsch, aleteo, putucruuuuuú, plitsch, aleteo, aleteo, putucruuuuuú.
Con cierto temor, Troncos alcanzó a gritar – ¡¡¡ Son palomas !!!. Y efectivamente, una nube de palomas pasaba encima de ellos, arrojando cuanta caca era posible para un animal emplumado, lo que explicaba los ruidos húmedos a su alrededor. Sin embargo, un imprevisto plutsch interrumpió el grito de Troncos.
– Permanece acostado y guarda silencio ! – le aconsejó Gandulfo. Sin embargo ya era demasiado tarde. Burromir había salido en persecución de “las palomitas”, y el Jinete se había enredado en las zarzamoras, de manera que las palomas pasaban una y otra vez empleándolo de blanco fijo (y eso que era negro).
Tras unos treinta minutos de plitsh, plotsh, putucrús y aleteos, las palomas se fueron. Gandulfo se incorporó del suelo (dejando su silueta marcada, ya que todo alrededor de él estaba cubierto de mierda.) – Éstas no son palomas normales. Son palomein de Fangoria. Y llegaron acá por alguna razón.
Flojo miró hacia todos lados con cara de culpable y escondió tras de sí una bolsa de comida para palomas que había abierto hace una hora. Sin embargo nadie lo vió, ya que estaban todos mas preocupados de comprobar si Burromir estaba vivo, y si había sido capaz de respirar bajo el equivalente de un mojón tamaño king-size. Merry y Pippin se habían esforzado por sacar al Jinete de las zarzas, y trataban de estrujarlo para sacarle la caca de encima.
– Bien, está visto que debemos seguir nuestro camino – concluyó Gandalf, mientras Troncos escupía algo con asco. – No sabemos si las Palomein irán a volver, y parece que Elrock definitivamente no vendrá a buscarnos.
[parte “A Hard Day’s Night” de los Beatles, y otro rápido paneo nos muestra a Elrock tomando un jacuzzi, luego corriendo con un algodón de dulce en una feria, y finalmente saltando en cámara lenta dándose de golpes con un almohadón de plumas con una amiga]
De manera que en en un inesperado giro del guión, nuestros personajes recogieron sus cosas y se dispusieron finalmente a partir. – Llevemos solo lo necesario – dijo Gandulfo abrazando su colección de las Obras Completas de Shakespeare de tapas duras. Merry y Pippin abandonaron la litera de Gandulfo, ya que consideraban a Gandulfo innecesario, pero un tirón de orejas de este les devolvió la cordura.
– El Vertedero del Destiño queda muy lejos – se quejó Gilme. Tal vez deberíamos probar “el otro camino”…
– ¿ El camino de tierra ? ¡ No te atrevas a hacerme proposiciones indecentes ! ¡ Nunca en mis cuarenta años de vida alguien me habían ofendido así ! – se quejó Gandulfo, quien por lo demás, tenía mas de cuarenta años.
– No, no me refiero a eso – prosiguió Gilme. Tal vez podríamos atravesar Khazas Charchum, o Moria Khazan como se le llama en el lenguaje élfico, en vez de cruzar por el paso del Caraduras. Con toda esta nieve a nuestro alrededor, se nos va a dificultar la marc
[eh, por cierto, ¿ dije que había nieve ? ¿ no ? Ehr, bueno, había mucha nieve. Si, eso, mucha nieve, tal vez había olvidado escribirlo. Con tanto detalle que hay que anotar, y los diálogos, y todo eso. Lo lamento si no dije que había nieve. No volverá a ocurrir. Lo prometo. Había nieve, y mucha. Ah, y estaban en un cerro, no un cerro no…, una montaña, y soplaba el viento y todo eso. Y hacía frío, y había relampagos y cosas por el estilo, todo eso que hay cuando hay nieve. Ehrr…. (nota del autor)]
Gandulfo se asombró al encontrarse rodeado de nieve. De hecho los rabbits y el Enano estaban enterrados en la nieve, aunque podría haber jurado que hace unos minutos atrás el sol brillaba y hacía mas de 30º a la sombra. No habría otra razón la cual estuviese vestido sólo con una sudadera y shorts. – Están sucediendo cosas muy extrañas aquí – dijo en voz baja, aunque nadie le escuchó por el viento reinante [¿ les dije que había viento, cierto ?].
– Gandulfo, los marshmellows se congelan – gritó Troncos con una bolsa de marshmellows semisólida en la mano – ¡ debemos hacer algo !
Gandulfo se levantó, y miró heroicamente hacia el horizonte. – Muy bien. No nos quedaremos aquí para convertirnos en paletas heladas. Tomaremos el otro camino…. ¡ No se rían ! Me refiero a que iremos por …..
– ¿ por Detroit ?
– ¡ No me arruines mi mejor escena ! – escupió Gandulfo. – No… iremos por…. ¡¡¡¡Khazas Charchum!!!!!

(PAN- PAN – PAAAAAAAAN……… continuará)

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2 comentarios to “El Señor de los Ladrillos”

  1. PAN- PAN – PAAAAAAAAN…. …. …. NO CONTINUARA…. porke? porke nunca continuo pes… ahi nomas lo dejo el autor … ojala algun la termine.

  2. continuará!? felizmente que no, osea está chevere pero muy largo, no posteen cosas tan largas pes pa la prox mandalo como cadena no mas pa poderlo borrar despues de leerlo

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